El fútbol americano en nuestro día a día

Mucha gente opina que el football es algo lejano, irreal, muy de los yuesei… Que está tan apartado, a otro lado del charco, que nunca va a formar parte de nuestra cultura. De nuestro día a día. Y nada más lejos de la realidad, señores. El fútbol americano está presenta en muchos de nuestros quehaceres diarios, solo que no nos damos cuenta de ello. Solo un ojo experto se percata de la situación. Yo no tengo un ojo experto, la verdad, de hecho es un ojo miope, pero mis largas aventuras del Sábado Noche me han ayudado a la hora de discernir como el buen y amado football está totalmente integrado en el arte del ligoteo. Sí, sí, como lo leéis. Me explico.

En el football, hay un protagonista inconfundible. El guapete de cara, un poco pringau al principio, que acaba venciendo al maloso de turno, ganándose así el amor de la chica. eres ese protagonista, que en el fútbol americano, vendría a ser el quarterback.

Un genuino "Think, fellas!"

Así pues, te sitúas en la pista, y haces tu movimientos de baile, impresionando a las nenas, y marcando cual va a ser tu método de ataque. Esto vienen siendo los audibles. Clarísimos. De hecho, cuenta la leyenda que hay colgados de la vida que van por los bares haciendo el mongolo, gritando “think fellas” mientras se tocan el casco, como si se creyeran Tom Brady. ¡Pringaus!

En todo proceso de ligoteo, existe algo imprescindible. El Objetivo. Esa Moza que te cruza la mirada, se para el tiempo, la música se ralentiza y tu corazón hace un bum-bum inconfundible que te dice “ésta es… ésta es la madre de mis hijos”. Pero señores, seamos sinceros. Los hombres somos unos cerdos, y ya nos podemos haber enamorado perdidamente de una hembra, que siempre tendremos una o dos balas en la recamara, por si la táctica principal falla. Esas chicas no tan guapas, pero que con un par de copas… Los más avispados ya ven por donde van los tiros, y efectivamente, estas chicas, todos estos objetivos, son los wide receivers. Un QB siempre tiene su WR principal, con quien tiene una química especial. Pero siempre viene bien tener un par de segundas opciones.

Así pues, te posicionas, alzas la mirada, fijas el objetivo, y lanzas el pase, usease, atacas a dolor.

Lamentablemente, el wide receiver siempre tiene un marcaje férreo y sin fisuras, que decían en el Fifa. Un defensa que es su sombra, le sigue allá donde va, como si de una segunda piel se tratara. Un pesado y cansino que evita que tus pases lleguen al objetivo y los rechaza, llenando tu vida de incompletos. ¡Ayyyssss, malditos cornerbacks! Sois igualitos que la Amiga Fea. Esa chica triste y amargada que ni come ni deja comer. Cuantas miradas de odio te lanzan al verte abalanzándote sobre su amiga la guapa, la que pilla. Como le susurran al oído y le dicen “estoy cansada, vámonos a casa”, o ni siquiera dicen nada, no les hace falta. Su mera presencia hace que la chica dulce y mona, que es un sol de mujer, te diga “es que no quiero dejar sola a mi amiga” ¡Yo os maldigo enormemente!

Pero no te desesperas, y después de retirarte como un caballero, buscas ese segundo objetivo, esa bala en la recamara. Malas noticias. Si bien no tienen amiga fea, hay en los alrededores un grupo de tíos, más feos que tú, más tontos que tú, y más borrachos que tú, que dificultan enormemente tu tarea. Los Moscardones. Inexplicablemente, muchos causan furor entre algunas tías, y tú no te explicas como. Aún así, tratas de lanzar el pase, pero ellos siempre están ahí, jodiendo la marrana. Willy Bistuer sabe de quien hablo, sin duda… Los linebackers. Tontos, feos y fuertes. Así sus pille un buen hipo con dolor de güevos.

Cuidao' tuuuú, ¡que me pisas el cubata!

Es dura la vida del QB. Porque esto no es todo, no señor. Nos falta otro miembro clave de la defensa. El safety. Vigilan el panorama desde la lejanía, atentos a todo. No dejan escapar un detalle, y en cualquier momento, cuando lanzas un pase al WR aparecen de la nada, y te interceptan. ¡Qué liada, colega! Te acabas de encontrar con El Novio. Le has metido las fichardas de tu vida a su chica, él se ha enterado y ahora te va a partir las piernas. Justo el efecto que te causa un touchdown tras intercepción. Discúlpate con el respetable, vete con el rabo entre las piernas, y a intentarlo de nuevo.

El football es un deporte duro, por si no os habíais dado cuenta. Al igual que ligar, y más en las vascongadas. Afortunadamente, cuentas con aliados. ¿Quién no se ha encontrado con esos Conocidos a los que no veías desde hace eones, con quienes tienes mil anécdotas que compartir? Pero aquí no estamos para charlar, estamos a lo que estamos. Y cuando viene hacia ti, corriendo, enormes como búfalos, borrachisimos, gritando tu nombre mediante alaridos incomprensibles, haces lo único que un hombre sabio haría. Huyes. Corres por tu vida, porque amigo, la defensive line va a por ti, y como te pillen, irás con ellos a la barra, te emborracharan y perderás la noche. Vaya sack que te han cascado.

Pero un hombre sabio confía en sus Amigos de verdad. Esos tíos con los que sale sábado sí y sábado también. Esos son los que te protegen de la línea defensiva, su némesis. La línea ofensiva, claro. Dales las gracias por su ayuda, porque sin ellos estarías muerto. ¡Que se lo digan a Cutler!

Luego está tu Colega. Tu buen colega. Si encuentras un buen Wingman no lo sueltes, porque es oro puro. El colega tiene dos variantes en el football. Bien puede ser un fornido running back, o un habilidoso tight end. Veamos por que. Un buen QB necesita a su lado un RB. Sin juego de carrera, el ataque está condenado al fracaso. Solo hay que ver a los Saints, vamos. El RB, después de percutir una y otra vez, ganando yardas y cansando a las defensas, consigue que éstas se cierren, abriendo huecos para que el quarterback campe a sus anchas. Básicamente obliga a los LB a cerrarse, defendiendo el juego por tierra. ¿Cómo se traduce esto? Fácil, tu wingman te libra de los moscardones. Mediante hábiles artimañas, es capaz de distraerles de manera que tu puedas meter tus fichas, lanzar tu pase, a un objetivo, sin miedo, tranquilo. Ya les puede dar la tabarra, invitarles a unas copas, o incluso, si hace falta, darse de hostias. Todo sea por el pille.

Comer después de la farra: un clásico.

Por otro lado está el TE. El tight end suele ser el objetivo de los pases más cortos del quarterback, pero eh, no os confundáis. Sin mariconadas. Nada de cruce de espadas ni similares. Lo que consigue un buen TE es librar a los WR, es decir, a nuestra moza objetivo, de las pesadas dobles coberturas. Si hace falta, un buen wingman es capaz incluso de “jump into the granade”, es decir, saltar a la granada. Que viene siendo, liarse con la amiga fea, allanando el camino del pille.

Como podéis ver, la vida es football amigos. Los parecidos no sólo se ven a la hora del ligoteo,  hay otros momentos en los que se puede apreciar… Pero no queráis saberlos todos hoy, habrá que esperarse a la próxima. Un saludo.

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1 Response to “El fútbol americano en nuestro día a día”


  1. 1 Masi 27 octubre, 2010 en 13:09

    xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Gran símil que has encontrado xDDD


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