Super BROwl: Segunda parte

Bueno, el half-time show ya se ha terminado, y todos nos hemos quedado a gustísimo (interpretadlo como queráis). Algunos incluso no se han contentado con mear en la boca a Mr. Goodell, y le han hecho un apañito más… sólido. La cuestión es que la segunda mitad depende en gran parte del resultado del partido. De cómo vayan los equipos. Tenemos varias opciones:

Y yo sin poder hacerme una pajichuela

Tu equipo va perdiendo de paliza: No solo el marcador es abultado a más no poder, sino que además el equipo en general no da muestras de poder hacer nada por darle la vuelta. Incompetencia por su parte, impotencia por la tuya. Una gran putada. Pero eh, la esperanza nunca se pierde, y un buen seguidor se queda hasta el final apoyando a su equipo. Nada de mariconadas de “mañana madrugo, y total, ¿pa’ que?”. Hasta el jodido silbato final como un valiente, que no se diga. Además, puedes echar unos buenos tragos de espirituosos. Y que oye, igual suena la flauta y se ve una de esas remontadas tan épicas de las que luego se hacen películas… Tú podrás decir, “eh, yo viví ese partido, y fui de los que se quedó hasta el final”, mientras te palmeas el pecho, a lo macho man.

Tu equipo va ganando de paliza: Buenoooo, la locura Josebas. En el caso anterior utilizas la clásica táctica de “beber para olvidar”. Esa que sacas a relucir cuando has cateado un gritón de asignaturas y aún así sales de fiesta. Tu madre, sufridora ella, te pregunta “¿Pero que sales a celebrar?” “Celebrar nada, madre, olvidar… muchas cosas” “¡Pero si no has estudiado nada, que vas a olvidar!”. Ais las madres. En este caso toca la táctica “beber para celebrar”. Magnifica. Pues venga, que vamos ganando. Alegría. Jolgorio. Fiesta. Alcohol y desenfreno sexual. Puedes poner incluso la SER, a ver como va la retransmisión, igual es una fieshta, y que mejor momento. Ya te arrepentirás mañana con el clavamen. Pero, eh, siempre respetuosos con el rival. Si tenéis algún colega aficionado del otro equipo, tened piedad de él, lo está pasando mal. Al fin y al cabo, no es como si los Cowboys fueran perdiendo 45-7… Ahí sí que os podéis descojonar a dolor. Un momento… ¡Eso me suena que ya ha pasado!

Partido frenético, igualado a más no poder: Esto significa que hay emoción, que es un partidazo, y eso siempre es bueno. Pero a la vez es una putada, porque sufres como un condenado. Los que se muerden las uñas, han llegado ya a los padrastros; los que fuman, no ven la pantalla de todo el humo que hay en la habitación; y los que no hacen ninguna de las dos cosas, van a empezar en cualquier momento. Pocos consejos se pueden dar, más que tratar de tranquilizar a la peña, pedir calma, y a los acompañantes mucha paciencia. Cualquier comentario puede desatar a la bestia en su interior. Ah sí, y cuidado con la bebida. Te pones a beber, a calmar la sed, y a lo tonto, a lo tonto, vas tajado. Y nunca sabes cuando va a haber un onside kick… En cualquier momento un coach se la juega, y tú borracho como una cuba… Esto ha pasado, true story.

¿Gartzo o Nuere? ¿Quien es más sepsi?

La segunda parte puede ser durísima, o puede ser un placer. Sea como fuere, tenéis que tratar de disfrutarla al máximo posible, porque una vez termine el partido, nos esperan meses de dura sequía, y quien sabe si incluso un año…

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