Super Browl: Final y día siguiente

Final del partido. Ya tendremos nuevo campeón y nos quedaremos sin volver a ver un mísero snap durante bastante tiempo. Sabíamos que la vida era jodidamente dura pero esto nos toca la escrotada sobremanera. ¿Qué hemos hecho mal para merecernos esto?

No creáis que todo se ha acabado cuando los entrenadores saltan al campo, se dan la mano, un besito en las mejillas y se dicen guarredidas al oído, así que ni se os ocurra meteros a la cama. No. Esto es la SuperBowl, donde una persona (aparte de Clay Matthews III) termina engorrinada de Gatorade por pura tradición. Si la tradición, en vez de esa, consistiera en atarle las pelotillas a un Muscle Car y arrancárselos de cuajo no os quepa duda de que pasaría… Y también habría menos ganas de ganar el anillo como Head Coach (aquí Wade Phillips y Mike Singletary parten con cierta ventaja).

Una de las cosas que merece la pena ver es la entrega del trofeo Lombardi. Tener en ese podio al owner, HC y quarterback del equipo aguantándose las lagrimas no tiene precio, aparte que el trofeo merece un primer plano en toda regla. ¿A quien no le gustaría plantarle un besazo a semejante preciosidad? Y para que engañarnos, el confeti que lanzan motiva mil, nosotros estaríamos más distraído que el hijo de Brees.

Así se celebra un Lombardi...

Un punto que no hemos comentado de momento es qué pasa si es tu equipo el que ha salido victorioso. Lo sentimos, no podemos ponernos en esa tesitura aún, existe la posibilidad de que Nuere lo viva y nos lo cuentes después (o de que nos lo contéis vosotros). De momento solo podemos imaginarlo: Locura absoluta, dará igual donde o con quien estéis, todo el mundo en 5 kilometros a la redonda va a saber que tu equipo es el nuevo güorl txampion.

Cuando decimos todo el mundo, es todo el mundo, policía incluida. Esas serán las multas que más a gusto pagaréis en vuestra vida, porque a la denuncia por excesivo ruido debéis sumar la que os caiga por soltar un “quédate con el cambio” o “venga, tómate la última que invito yo”. Bromas las justas u os terminan dando mas hostias que a Cutler.

Resumen: Armar la de Dios. Ojo, si desaprovecháis la oportunidad Charlie Sheen lo celebrará por vosotros… Y encima se comerá un gatito.

Pues a mí no me parece tan pequeña...

Si por el contrario vuestro equipo pierde (porque no será el que no gane, no, será el que pierda), la bajona será importante, no hay duda. No hemos de dejar que nos afecte pero la lagrimilla será inevitable. No es que sea malo, pero delante de un Bro hay que disimularlo, así que buscad la mejor excusa posible: Dedo meñique del pie versus esquina del sofá, por ejemplo. Cada cual ahoga las penas como puede, y muchos lo hacen con el alcohol así que cuidado, que bastante malo es que tu equipo palme como para que encima le añadas el factor resaca + curro. Triple hit combo.

El momento de irse a la cama marca el inicio del fin, aunque lo verdaderamente duro estará por llegar a las pocas horas: Levantarse de la cama. Este será el instante en el que volcaremos nuestra ira mañanera, que ni Kurt Warner en sus mejores tiempos: “Ay la madre que me parió que sueño tengo. Maldito Ronlis… Rozler…Rosburger… El puto Big Ben, ¡coño!” Porque si algo es ese apellido, es impronunciable recién levantado.

Según se nos vayan despegando las legañas y los ojos amaguen con abrirse, nos daremos cuenta de la animalada cometida y de lo cruel es nuestro jefe, que permite que los lunes sean considerados día laboral. Aquí nos llega otro pensamiento, que es el de que todo sería muy distinto si fuéramos jefes: “Iba a tenerlos a todos sufriendo como cabrones… ¡Pues bueno soy yo!” Sí amigos, somos unos hideputas recien levantados y encima sin football, no vemos más allá.

Cuando llegas al curro todo el mundo sabe que has estado trasnochando para ver el deporte ese raro, lo que automáticamente te convierte (por si queda alguna duda) en un raro a ti también. No busquéis a ningún otro loco por el football en vuestra oficina o clase, no lo hay. El comisionado güeno (Tagliabue) nos repartió por el mundo, a lo bolas de dragón.

Un último consejo, y quizá sea el más importante: Construir una máquina del tiempo que os lleve hasta el primer día de la nueva temporada. No caigáis en el error de programarlo para septiembre, no vaya a ser que al final la huelga acabe amargándonos la vida. Que disfrutéis de la SuperBowl. Ya nos contaréis. Hasta entonces, ¡a petar vuestro Twitter!

 

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