El football y yo [By Amidala1613]

Hola a todos. La temporada de la NFL ha llegado a su fin y ya conocemos a sus nuevos campeones: los Green Bay Packers. Hay que ver lo rápido que ha pasado todo desde septiembre, desde la temporada en sí hasta el camino que hemos llevado en este blog, aprendiendo a la vez que disfrutábamos. Esperamos que os haya gustado este primer viaje, lo único que pedimos ahora es que nos queden muchas temporadas más que comentar.

Hoy recuperamos una sección que Nuere y yo comenzamos (El football y yo) y en la que nos gustaría que vosotros participaseis  porque creemos que puede ser muy divertido. Lo único que tenéis que hacer es tener ganas de contarnos como fue vuestra primera vez. No os confundáis, vuestra primera vez en el football, como lo conocisteis y os enganchó. Nada más. De momento tenemos algunos voluntarios para seguir con este experimento, a los que agradecemos el esfuerzo, las ganas, y su tiempo. Ya lo habréis leído en el título, así que no creo que haga falta que digamos a quien traemos esta vez, ¿verdad?
Como pequeña intro diré que Amidala1613 es la retuiteadora oficial de este blog, lo cual mola, a pesar de no ser un trabajo remunerado. Desde luego que ha sido una parte importante a la hora de que este blog saliese adelante, aunque no quiera ser vinculada (ni vista) con nosotros. Su pequeño corazoncito cheesehead es el que hace que tenga el coraje suficiente para soportarnos y que finja cierto interés por lo que le contamos; Eso sí, si hay que criticarnos no solo se apunta el carro sino que encima lanza los primeras improperios… ¡Pocas bromas con la Lady!

Somos unos cabrones, pero no queremos faltar a la verdad. Por mucho que nos metamos con ella, los tres juntos hemos pasados ratos muy interesantes con el football de por medio. Ejerció de perfecta anfitriona en la SuperBowl de este pasado domingo, y seguro que si no fuera por ella a estas alturas nos habría ahostiado algún matón de Las Vegas, o a saber. Aquí os dejamos su historia:

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Super Bowl. Solo ha pasado una semana, y aún no me creo que el equipo con el que he sufrido y disfrutado, el mismo que la temporada pasada en Playoffs me dejó con el corazón encogido y lágrimas en los ojos, sea campeón. La verdad es que el football ha ido creciendo poco a poco en mí, hasta convertirse en algo esencial sin lo que no puedo estar. Pero como llega una chica como yo, a la que nunca le gustaron los deportes de equipo, hasta aquí? ¿A tener la sensación cada semana de que el domingo no llega con la suficiente rapidez? Bueno, pues aquí va la historia. Siento que no sea ingeniosa, o divertida (para eso tenéis a los dos pillados que escriben este blog), pero es la mía, ¡y hoy os ha tocado!

He de empezar diciendo que yo nunca he sido muy normal, así que no esperéis que mi enfermedad por el football llegara a través de lo deportivo. La primera vez que ví un partido de verdad, fue la Super Bowl que enfrentó a Ravens y Giants en el 2001. “Pues vaya, eso es bastante normal; Llegar al football a través de una Super Bowl” pensareis. El tema es que yo pasaba un copón del partido, ¡lo único que  quería ver era el Halftime Show!

Como adolescente quinceañera que era en el 2001, estaba enganchada a la Mtv día y noche, y aquel año, lo organizaban. El bombardeo de anuncios con sobrecarga hormonal era brutal: Backstreet Boys, NSYNC, Britney Spears, Aerosmith… Vamos, ¡teenager total! La propaganda que hicieron debió de ser eficaz, porque decidí verlo a pesar de ser a las mil de la noche. No digo que el tener Canal Plus no ayudara, porque si por aquel entonces me hubiera puesto a ver el partido con un modem de 56k,  todavía estaría viendo el primer cuarto…

-¡Un saludo Amidala! -Ay mi madre ¡pero que hace levantá astashoras! -A mi no me mires, solo soy una chica jijjijii

Y llegó el Super Bowl Sunday. La noche se hacía muy larga, y el dichoso partido no empezaba. ¿Pero que narices hacía yo allí teniendo que ir a clase al día siguiente? Siempre he sido un poco freak, pero a veces me sorprendo a mi misma… Mi intención era ver el partido (ya que no me quedaba más remedio) hasta después del show del descanso, así que a ver si llegaba rapidito y a la cama. Total, me había informado de que un partido de football duraba una hora en total, así que no podía ser tanto tiempo (¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! Pero que ilusa era, ¡madre mía!).

Algo pasó en cuanto vi como chutaban ese balón con forma poco usual. Me atrapó. Yo no entendía prácticamente nada, pero no sabría decir por qué, había algo que no me dejaba apartar la vista. Era algo espectacular, la intensidad, las carreras, la precisión, la velocidad… Para cuando llegó el Halftime Show ya era tardísimo, pero no me importó. Vi el partido hasta el final, y aunque repito que casi no entendía nada, mi curiosidad era tal que ya no había marcha atrás.

Al día siguiente, con ojeras incluidas, llegué a clase y comenté con mis amigos que había descubierto un deporte increíble, ¡y que tenían que ver una Super Bowl sin falta! Tras responder a “y que demonios es una Super Bowl” y aguantar los comentarios de “pero que rarita que eres”, a los que por otra parte ya estaba más que acostumbrada, decidí que aquello tenía que repetirse. La lástima es que solo podía ver Super Bowls, ya que era lo único que podía ver con el Canal Plus de la época sin tener que pagar por los deportes. Poco a poco me fui aprendiendo reglas básicas, y llegaron muchas más SB, algunas más emocionantes que otras, pero siempre vividas como un acontecimiento especial para mi. El primer anillo de Brady en el 2002, el Gruden contra Gruden de 2003, el único anillo de Manning en 2007, el cuento de la Cenicienta de los Giants en 2008…

- Sabes que lo de Lady viene por mí, ¿verdad? Lady Favre... - Y tu sabes que te cortará la huevada si se lo recuerdas, ¿eh Brett?

Y así llegamos hasta 2009, año en el que tuve la suerte de hacer un viaje a Nueva York a últimos de enero, y para mi total alegría ¡iba a coincidir con la Super Bowl! Definitivamente, fue un antes y un después. El ambiente que había en todas partes, ver por primera vez un partido no solo acompañada, sino rodeada de un montón de americanos enloquecidos, a una hora normal, siendo aún de día y disfrutando de jugadas memorables (las 100 yardas de Harrison, ¡increíbles! Aún recuerdo a todo el bar en pie, alucinado, gritando, con las manos en la cabeza) me hicieron sentir algo único. Fue en ese momento y no en otro en el que me dije a mi misma que no podía perder esa sensación de emoción que tanto me había gustado, que tenía que ver  la temporada entera como fuese. Pero claro, no es lo mismo ver partidos sin más que seguir a un equipo, así que había que elegir.

Ahora bien, yo no soy de las que elige sin más, a lo loco, así que me embarqué en una lectura de la historia de todos los equipos de la liga. Así de petarda soy. Lo único que tenía claro era que tenía que ser un equipo de los de siempre, de los primeros, no una franquicia artificial. Muy bien, afortunadamente esto reducía las opciones. Y llegó el mágico momento en el que leí la historia de Green Bay. ¿Eliges tú a tu equipo o tu equipo te elige a ti? Soy de la opinión de los que piensan que cada franquicia tiene su carácter, y lo mantiene, por mucho que vaya cambiando a lo largo de los años, y que por algún motivo nos acaba gustando aquel que más se parece a nosotros, o a quienes aspiramos a ser. Pues bien, Green Bay reunía todas las cualidades que le podría pedir a un equipo y más, como nobleza, humildad y tradición. El que sea la única franquicia que no puede moverse de su ciudad y que pertenece a sus habitantes, fue un factor más que decisivo, pero al leer que si quisiera comprar un abono tendría que esperar más de 100 años, hizo que no me lo pensara más. ¡Un equipo al que jamás podría ver jugar en su estadio! Me hizo demasiada gracia, no pude resistirme, ¡iba a ser una Cheesehead!

No os aburriré con lo que vino después, solo lo resumiré diciendo que gracias al football y a Green Bay (porque fueron mis siempre bien recibidos insultos hacia mi querido amigo Brett en cierta página de Facebook los que desencadenaron todo) conocí a Gartzo y a Nuere y mi ostracismo footballero pasó a la historia para convertirse en algo incluso mejor. Vamos, como cualquier cosa que te apasione y puedas compartir con gente a la que realmente aprecias y que además lo vive igual que tú.

Si tu equipo se jode de frío, tú también. ¡Ese es el espíritu!

Y esto es todo. Ya os advertí al principio que no era gran cosa, ¡espero no haberos aburrido demasiado! Termino diciendo que para mi todo empezó con una Super Bowl, una que siempre recordaré por ser la primera, pero sin duda ninguna como esta, y no solo por haber visto ganar a mis admirados Packers, sino porque la compañía no podría haber sido mejor.

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Es nuestro turno de cerrar la entrada, no sin volver a agradecer a la protagonista de esta historia que acabáis de leer el haber querido compartirla con nosotros. Si alguien más se anima, ya sabe, aquí tiene nuestra dirección de correo. Un saludo.

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2 Responses to “El football y yo [By Amidala1613]”


  1. 1 Willy 11 febrero, 2011 en 13:46

    Que freak eres, lady… pero desde el cariño y dicho por otro frikazo so, no lo tomes como insulto, sino como orgullo 😛

    Willy

  2. 2 555 11 febrero, 2011 en 17:09

    Lo que ha empeorado (físicamente) Britney Spears en diez años, la virgen (entonces).


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