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Episodio CLVII – La amenaza Vaquera

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Hace mucho tiempo, en un blog muy, muy lejano…

Dejad de sorprenderos, estáis viendo bien: Esto es una entrada especial de Monday Night Blog. Y ojo que no es que sea especial porque el que escribe éstas líneas sea como Ralph, ni porque quienes escribimos escribíamos en éste espacio iban al colegio en autobuses cortos, no, es especial porque todas nuestras entradas son especiales y sería injusto que… pffffff, vale, mentiraca, ¿pero y lo bien que queda? El caso es que va a haber entrada nueva y punto, ¿no os iréis a poner exquisitos ahora, no?

Y qué extraño fenómeno del Universo ha propiciado tal hecho, os preguntaréis, pues que aquí el menda y la Anteriormente conocida como Lady Favre se han pegado un viajazo a Green Bay. Así, con toda nuestra chulería; por afición, locura, por impresionar a una extranjera… por la razón que sea nos fuimos (y volvimos contra nuestra voluntad) y aquí estoy para contarlo con pelos y señales. Al menos los pelos y señales de los que me acuerde.

¿Y por qué digo esto? Pues porque como no podía ser de otra manera, llego ultra tarde a una entrada que prometí hace eones, pero que por azares de la vida no he podido sentarme a escribir como es debido. En mi defensa diré que escribí un buen trozo el día que llegamos del viaje y tenía que forzarme a aguantar despierto para que el jet-lag no me amargara la existencia al volver a Europa, pero (y aunque usaré algo de lo que escribí) aquello fue mayormente una basura. Vamos, como viene siendo habitual, pero dándome cuenta de ello.

Es posible que hayáis escuchado la experiencia que vivimos el domingo 16 de octubre en el podcast de nuestros amigotes de Football Speech, que no sólo está en su mejor temporada ever tras su mejor temporada (rollo Inception, un lío de la hostia) sino que además son tan majos que tuvieron a bien enchufar un audio con nuestras seductoras voces. Si queréis ir directos al clip, empezad la reproducción en 1 hora, 23 minutos, 19 segundos.

Aquí lo que se pretende es contar con más detalle cómo fue todo, por si alguno de vosotros necesita un empujoncito extra para convencerse o tiene dudas de cómo organizamos tal o cual. No hace falta decir que lo que viene a continuación es nuestra propia historia, habrá otras mil formas muy válidas de hacerlo, pero nosotros “elegimos” esta. ¿Preparados? Pues al lío.

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Como bien podéis imaginar, un viaje de éste calibre requiere que muchas cosas salgan bien, demasiadas diría yo. Ya no sólo es que puedas librar esos días para pegarte una matada de viaje (que lo es, a menos que viajes en business), entra en juego que te lo puedas permitir (tema para nada baladí), que el equipo al que quieras ver esté jugando bien y no tenga lesionados a tus jugadores preferidos (que en la NFL, vete tú a saber), que el equipo rival sea medianamente decente y llegue en forma al partido, etc… Vamos, que casi es más fácil que te toque la lotería. Eso sin contar con retrasos/cancelaciones de vuelos, problemas con las entradas y otro sin fin de putadas propios de un viaje cualquiera.

En ese sentido nosotros tuvimos una potra tremenda, a principio de año ni siquiera se nos había pasado por la cabeza el ir a ver un partido de NFL en los Estados Unidos, pero ni por asomo. Hemos estado en bastantes partidos de International Series ya que viviendo en Londres es bastante cómodo y asequible, y de hecho me compré entradas para los 3 partidos que se jugaron en octubre de éste año. 2 se jugaron en Wembley, y por primera vez, uno en Twickenham, estadio conocidísimo entre los aficionados al rugby. En ese sentido, me daba por satisfecho con el menú de NFL que me había preparado: iba a disfrutar de un partido divisional entre Colts y Jaguars (Jag-wars, que dicen los americanos y que saca de quicio a ingleses), abuchear a muerte a los Giants en su partido contra Rams y más de lo mismo con los Redskins jugando “en casa” de los Bengals. Pero salió el calendario de 2016 y, casualidades de la vida, en una de las semanas en las que no tenía cita con la NFL en Inglaterra había un muy golosote Cowboys@Packers. Nuestros equipos frente a frente, y encima en Lambeau, como para pensárselo aunque sea.

Al principio nos lo tomamos a coña, sobretodo porque por cuestiones de trabajo esas fechas entre partidos son normalmente las únicas posibles para ir a casa a ver a la familia hasta pasadas las fiestas navideñas, pero al poco tiempo nos confirmaron que podíamos retrasarlas hasta noviembre… y ya no nos parecía tan descabellado. Es más, diría que lo más difícil estaba hecho, cuadrar fechas. “Seguro que cuesta un pastizal” fue lo siguiente que pensamos, casi como queriendo tener una excusa para cerrar el tema; y aquí no nos equivocamos. La indecisión nos retrasó muchísimo, y eso que estoy hablando de las primeras semanas de mayo, cuando los season ticket holders no tienen aún ni los billetes en la mano.

Las entradas y sus locos precios las íbamos mirando en TicketExchange, la página de Ticketmaster que lleva la NFL en donde aficionados de todos los equipos pueden comprar y vender sus entradas de forma segura. No os voy a mentir, acojona un huevo gastarte una pasta y en donde te dicen que, ya si eso, los tickets te los mandan por mail y que te los imprimes a tu nombre y con eso pasas. ¡El timo de la estampita versión yuesei!

– ¿Y si vamos y resulta que esas entradas no valen?

+ Que va, ¿no ves que lo promociona la NFL?

– Ya pero, ¿y si resulta que no valen?

+ Es veneno.

– Pero huele a canela…

Total, el tema se desvió y como ya he dicho antes, nos retrasó un copetín. Luego vas viendo que las entradas a las que más les echas el ojo se van yendo, que los precios suben aún más, y te desesperas. Cada vez parece más una locura. Porque claro, obviamente no te vas a dejar el dinero sólo en las entradas: está el alojamiento, el desplazamiento hasta el estadio y más cosas. Sumar y sumar. A unas malas, sabíamos que podíamos contar con un amigo que vive en Chicago y ahorrarnos el alojamiento, pero el viaje no es ninguna broma y eso sumaba más gestiones que ya detallaré un pelín más adelante.6Una tarde me dio por ser más pesado de lo habitual (que no queréis saber cuál es ese punto) y Amidala acabó cediendo siempre y cuando las entradas fueran “asequibles” y yo aceptara estar en la sideline de los Packers, cosa que me daba un poco igual porque ya estuve en el lado de los Cowboys cuando jugaron contra los Jaguars en Wembley (ay, qué bonico estaba Romo… un poco lisiado eso sí (algunas cosas nunca cambian (toma, multiple paréntesis como hizo mi Bro (aunque él con bastante más estilo y más largo (qué puto amo y sexy es))))). ¿Y cuando estaba ya todo decidido qué pasó? Que vamos a comprar las entradas y los gastos de gestión de Ticketmaster suben el precio de cada una más de 150$. Hijos de una hiena. Aquello sí que era un robo que ríete tú de lo de El Dioni. Otra hostia en la cara, nunca mejor dicho.

Al final nos decantamos por unas que, estoy seguro, iban a ser nuestra última intentona. íbamos a pagar lo que pretendíamos pagar por las otras antes de descubrir el gasto de gestión, y encima estando en peor sitio. Pero seguiría siendo en Lambeau, con eso bastaba. Fecha de compra: 22 de mayo. Desde la web me aseguraban que para 3 días antes del evento las tendría en el mail. Muy tranquilo no estaba, no os voy a engañar. Al final las entradas estuvieron listas para imprimir el 23 de agosto, y no os hacéis a la idea del subidón que te da eso. Entradas a mi nombre y todo en riguroso orden, como prometen en el anuncio, ninguna queja, desde luego.

Tras un desembolso así decidimos que lo mejor era esperar y tantear las webs de las distintas aerolíneas que cubren el vuelo Londres-Chicago con tiempo, ya que siendo el viaje tan adelante en el futuro, seguro que los precios variarían muchísimo. Con lo culo inquieto que yo soy (Amidala lo describiría como PLASTA), al día siguiente de lo que os acabo de contar con las entradas pagamos el viaje. Un puto día. El precio, hay que decir, estaba muy bien y no quería desaprovecharlo. De hecho, sigo muy contento por lo que pagamos. Lo de darse tanta prisa nos acabó sirviendo para una cosa (claro, qué voy a decir yo) y es que cuando los peores presagios del Brexit se cumplieron, la libra esterlina se desplomó de tal manera que nos habría hecho perder toda ventaja respecto al dólar estadounidense a la hora del cambio. Y de haber sido así, me parece que nos hubiéramos quedado con las ganas de ir.

En este punto vuelvo al tema de las gestiones que hablaba antes, más que nada porque15 desde finales de mayo hasta prácicamente el mes de octubre no hubo noticias importantes y fue más la interminable espera que otra cosa. El alojarnos en Chicago nos obligaba a viajar hasta Green Bay el día del partido, aunque tenía el kickoff previsto para las 3:25pm CT y eso nos daba margen de maniobra. Tras barajar las diferentes opciones (avión, tren, bus o coche) nos decantamos por la última por ser la más cómoda y por la flexibilidad que nos daba. El volar a Green Bay era indecentemente caro, el tren no nos venia bien de horas y el bus nos venía genial para la ida pero no teníamos opción viable para la vuelta. Intentamos cuadrar el tema con mil combinaciones diferentes, incluso la de pasar la noche allí tras el partido, pero una vez más, los “Wisconsianos” saben dónde hacer dinero. Claro que el alquilar un coche iba a traer consigo otros quebraderos de cabeza.

El primero de todos fue la necesidad de sacarse el permiso internacional de conducción ya que nuestro país no tiene ningún tipo de acuerdo con los Estados Unidos en este sentido y el carnet no sirve para circular allí si no está acompañado del ya citado permiso. El trámite es super sencillo hoy en día, pides cita en la página de la DGT, te plantas allí con tu cuerpo serrano, y tras pagar 10,10€ tienes tu permiso reshulón para un año entero. Hay ciertos requisitos que podéis rebuscar en la propia página, pero básicamente se trata de rellenar un formulario, llevar foto reciente y poco más. Nosotros, al vivir en Londres, teníamos que aprovechar las vacaciones de verano en casa para ir a sacárnoslo, y claro, en los meses de verano cualquiera se fía de un funcionario (¡un besi para todos los “trabajadores” del sector!). Ante mis miedos iniciales, todo se solucionó sin sobresaltos.

Otra cosa que implicaba el alquilar un coche era la necesidad de tener una tarjeta de crédito, algo que para muchos seguro que es vuestra opción preferida, pero nosotros no nos movemos más allá de la de débito así que había que sacarse una. Reuniones con los señoritos del Barclays: condición aquí, allá, límite de pasta y explicación sobre intereses aparte, otro trámite que solucionamos sin mayor historia a la vez que nos daba cierta tranquilidad en caso de cualquier imprevisto una vez en USA.

5Seguimos con más gestiones: Seguro de viaje. Algo vital cuando se conoce la faceta saca-pasta de la medicina estadounidense. A través de Olga y Antuán, unos youtubbrrs la mar de majos que viven en San Diego y que contaban su experiencia personal en cuestiones de seguros, conseguimos un descuento del 5% en el que contratamos. Explican cómo conseguirlo en éste video, y tengo que decir que IATI nos ofreció una cobertura cojonuda a un precio genial. Parece que me pagan a mi también por decirlo, pero no, habla un cliente satisfecho.

Ya por estas fechas, finales de agosto, recibo uno de los reveses más importantes en lo que a este viaje se refiere: Tony Romo se lesiona la espalda en el partido de pretemporada contra los Seattle Seahawks tras un golpe. Las previsiones eran que, como mínimo, estaría de baja hasta la semana 8 (el partido de Lambeau era la semana 6). Ésto suponía que el partido se descafeinaba ligeramente… aunque después apareció un tal Dak Prescott y, en fin, el resto ya lo conocéis. Simplemente quería plasmar mi decepción en aquel momento. Es más, en el trabajo, aparte de mi jefe que es fan de Vikings, tenemos al GM que es fan de Green Bay y pasó del insulto y la envidia inicial a un bullying continuo con el “váis a recibir una paliza bestial” o “me encantaría que las cámaras te enfocasen como único fan de Dallas en Lambeau, deprimidísimo con la sangría de puntos que estaréis recibiendo”. Y como el karma es muy puto, pues, también sabéis lo que terminó pasando. Lo he llamado bullying, pero nada más lejos, hay una relación footballera guay y un gran respeto profesional.

De hecho fue él quien me recomendó un programa que emitió la BBC con Reggie Yates, un10presentador de TV inglés que se dedica a viajar al más puro estilo Callejeros Viajeros, y siendo totalmente desconocedor de la NFL, se embarcó en un viaje a Green Bay contando cómo se vive el football en esa pequeña localidad. El capítulo se llama Touchdown USA y no os podéis imaginar cómo de arriba nos vinimos. ¿Sería posible vivir algo parecido en apenas un mes?

Seguimos. El cambio de divisa es algo de lo que hay que preocuparse también, aunque tengamos la tranquilidad de saber que la tarjeta de crédito estará ahí como plan B, nunca está de más llevar cash, sobretodo para las propinas. Madre mía qué hostiazos. A estas alturas de la película hay que decir que el cambio nos salió bastante peor de lo que hubiera sido antes de verano, pero bueno, no podíamos hacer nada así que para qué darle más vueltas.

A una semana del viaje alquilamos, por fin, el coche. Seguro waiver y GPS incluido. Gracias a nuestra compañía de teléfono teníamos datos móviles gratis en USA, pero no era plan de jugársela con problemas de conexión a la hora de seguir indicaciones de Google Maps así que creímos más que necesario el contratar el navegador. A la hora de elegir coche nos decantamos por un coche un poco grande, más que nada por la seguridad y el comfort que ofrecen sobre los compactos y más económicos. Un Chevrolet Cruze o similar era el coche que nos iba a tocar conducir, y yo estaba emocionado sobre desbloquear un logro que siempre he querido: conducir por las carreteras de Estados Unidos en un coche americano. Digamos que sólo el 50% del logro se cumplió, porque lo que terminaron dándonos fue un Volkswagen Jetta SE. Por supuestísimo, de transmisión automática. “El mejor seguro antirrobo que tienes en USA es que sea de cambio manual”, dice siempre  mi amigo Óscar. Un sabio, el tío.

He dejado para lo último la gestión MÁS COÑAZA que os podéis echar a la cara, y no es otra que el ESTA (siglas para Electronic System for Travel Authorization). Muy rápidamente, un formulario extensísimo que hay que rellenar (y pagar) para poder entrar en Estados Unidos, o bueno, más bien, para tener la opción de entrar al país siempre y cuando la tramitación sea aceptada, aunque luego esté en manos del miembro del Homeland Security dar el último sí para tu entrada a su territorio. Vamos, que puedes viajar hasta allí pero luego terminar en la frontera y que te manden de vuelta a casa si ven que algo no está en orden. La respuesta te la dan en un tope de 72 horas, y a nosotros nos llegó al mail tan pronto como al día siguiente. Todo en orden. El tema de presentarse ante el oficial de la frontera me daba cosica, más que nada por su fama de no pasar ni una y de ser tipos duros. Yo, como buen caballero, dejé a Amidala pasar primero y me esperé en la misma fila aunque hubiera algún otro sitio libre en otras ventanillas, pero sabía que aquello me beneficiaría.

A esto que estoy escuchando la conversación de Lady Favre con el oficial y sale el tema estrella: Motivo del viaje. Nada más y nada menos que ir a ver a los Packers… y va la tía y lo suelta tan campante en Chicago. EN CHICAGO. Joder con las vascas, vaya huevazos se gastan. Que para qué demonios iba a querer alguien ir a ver a los Packers, le pregunta, que a ver si no es conciente de que le puede negar la entrada ya sólo por eso. Y entre pitos y flautas, le cuenta la historia de como se hizo fan de Green Bay, que yo, ese tipo tan sexy y con cara de estar cagándose en los pantalones unos metros más atrás soy fan de Dallas y que venimos al partido del domingo. Me hace pasar para hablar conmigo también, que si aupa Romo, que él estudio en Eastern Illinois y que le tiene aprecio. Se nota a quién se enfrentaban los Cowboys ese fin de semana… tras el control rutinario, un “Go Cowboys!” de los buenos finaliza todo el gag. Un tío singular, aquel muchacho, y así sin más… Admitidos en USA. YEEEEHA!
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Ahora sí que sí, empieza el viaje de verdad.  Decir rápidamente que la noche antes de ponernos en marcha, los Chicago Cubs jugaban el primer partido de la NLCS contra los LA Dodgers y nos acercamos a los aledaños del mítico Wrigley Field para ver qué se cocía por allí y disfrutar del ambiente. Aunque el baseball no nos llamara demasiado en un principio, y tras un repasillo a las reglas básicas en un sports bar de los buenos, vivimos una experiencia increíble. Todos dejábamos el bocado a medias  para fijarnos en lo que pasaba en las pantallas, a Amidala escuchar a Joe Buck, no sé por qué, le ayudó a olvidar su haterismo por el “Bola-base”. Momento de confesión: tras un día de locura andando por la ciudad, estábamos tan cansados y teníamos que levantarnos tan temprano que tuvimos que marcharnos poco antes del Grand Slam que cerraba el partido a favor de Cubs. Escuchamos a la ciudad entera celebrarlo, y con pena, sí, pero había cosas más importantes a las que atender.
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Habíamos decidido coger el coche a las 7 de la mañana, cuanto antes, y en base a eso elegimos el “concesionario” que más cerca se encontraba de casa de nuestro amigo. A pesar de que para cuando nos acostamos el reloj pasaba considerablemente de la 1 de la madrugada y que la alarma estaba puesta a las 6 y poco, recuerdo despertarme casi una hora antes… de la emoción, pensaréis. Pues no, por la pedazo de tormenta que estaba cayendo en ese momento sobre la ciudad. Qué manera de llover. Al rato se despertó la señorita pensando, “espero que pare para cuando vayamos a salir de casa”, y éste alegre pensamiento le duró lo que tardó en mirar el móvil y ver que no nos quedaba más de media hora para ponernos en marcha.

Con todos los trastos encima, y un paraguas no lo suficientemente grande para los dos (un vasco necesitando un paraguas, ¡ya veis qué ironía!), fuimos a la parada del autobús que nos dejaría cerca del concesionario. Digo cerca, pero con lo que caía, lo mal que funcionaba el alcantarillado y el sueño que teníamos aquello era una travesía a nado. Pasamos por delante del Wrigley Field una vez más, y con el cielo queriendo amanecer descubríamos la resaca de la victoria del día anterior. La verdad es que la imagen estaba bastante chula. Ninguna incidencia más hasta llegar a nuestro destino, como “buenos ingleses” a las 7 en punto entramos por la puerta del chiringuito, y el trámite de recoger el coche que habíamos alquilado fue super rápido. Acostumbrarse a él, ya no tanto…

He dicho antes que nunca había conducido un coche automático, y entre eso y la tontería que tengo en la cabeza me hicieron pensar que el dejar un pedal para cada pie era una idea fetén: derecho para el acelerador (bien, todo controlado), izquierdo para el freno (caos absoluto). Los karts no te preparan para ésta mierda. Alguna vez he frenado en un coche manual con el pie izquierdo y os puedo asegurar que ninguna de las veces pisé el pedal tan fuerte como cuando intenté parar el Jetta dentro del garaje. Menudo frenazo, un plano al neumático que ni en la F1… y Amidala mirándome acojonada perdida. El pavo de AVIS allí, preguntándose qué pollas hacía y que por qué no salía. A duras penas saco el coche de allí y aparco en el primer sitio que veo… aún llovía, aunque es verdad que menos, y las luces eran más que necesarias a esas horas. Todo hubiera estado en orden si no llega a ser porque ¡no las encontraba! Entre los nervios del susto anterior, el intentar no cagarla durante el viaje, etc… aquello era el despelote. Finalmente, con mi cansada compañera de viaje hasta el gorro, nos ponemos en marcha tras configurar el GPS. ¡Destino Green Bay!


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Mi idea era hacer el camino lo más tranquilo posible, no parando aunque me tuviera que meter la matada del siglo, pero Amidala iba mirando las salidas de la interestatal en la que parecía haber un Starbucks para repostar café. Al rato, diría que a medio camino o así y tras haber pasado dos peajes bastante cercanos uno del otro cogí una de las salidas para ver si encontrábamos un sitio para pedir un café y estirar las piernas ya de paso. En una bifurcación se ve que tomé la que no era y nos desviamos del plan que acabábamos de improvisar, con tal suerte y fortuna que dimos de lleno con un dichoso Starbucks. Pam! La potra de Gartzete seguía intacta. Mensaje a la familia mientras la Lady pedía el café y aprovechaba para ir al aseo, un poco de Twitter y reemprendemos la marcha. Bueno, o lo intentamos, porque al apagar el motor se había apagado también el GPS y había que recalibrarlo. “¿Cual era la dirección de Lambeau?”, pregunto mientras empiezo a mover al coche. “Espera, que lo vuelvo a mirar” dice ella. Se pone blanca… deja hasta de respirar.

– Pero qué pasa, ¿estás bien?

+ ¡EL iPHONE! ¡NO LO TENGO! ¡ME LO HE DEJADO DENTRO!.

Aquí el acojone era ya total y no esperó ni a que parara del todo el coche, saltó y salió corriendo para el baño del Starbucks, en donde, gracias a Dios, su teléfono seguía allí. En los minutos posteriores al susto comentamos que fue una suerte que el GPS se apagara, porque de lo contrarío no sabíamos hasta cuando no se habría dado cuenta de que le faltaba el móvil. Nos incorporamos a la I-94, y tiramos millas. Tal cual. Es interesante cómo funciona el cerebro, acostumbrado toda la vida a seguir las señales e indicaciones en kilómetros, y lo laaaaargas que se pueden hacer unas míseras millas. El último gran tramo, una vez más por carreteras de cuatro carriles en las que puedes adelantar tanto como por la izquierda como por la derecha y con límite de 70mph si no recuerdo mal, fue interminable. Claro, ves que Green Bay queda como a 130, y piensas que en un pis-pas te plantas allí, pero si conviertes esas 130 millas a 209 kilómetros, normal que se haga largo. El viaje se hizo agradable, los paisajes me parecieron una pasada, de película total: las granjas típicas de la zona, los silos de agua, etc… Amidala insistía que quería pararse en Manitowoc, ciudad donde se grabó el documental Making a murderer, y yo pues como que no estaba por la labor; no entraba en mis planes el ser acusado falsamente y detenido poco antes de llegar a uno de los mejores eventos de mi vida. Faltaría más.

Cuando estábamos casi en Green Bay, y tras preguntar a la familia Twittera qué debíamos poner en nuestra pancarta para el partido, empezamos a ver como el tráfico se intensificaba, y encima la carretera se reconvertía a dos carriles. Vimos bastantes coches y caravanas pintadas con los colores verde y oro del equipo de Wisconsin, estaba claro a dónde estábamos llegando.
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Desde que compramos las entradas hasta que llegamos a Green Bay, me había parecido que a Amidala “no le hacía tanta ilusión” el viaje, que no digo que no quisiera hacerlo ni nada por el estilo pero era simplemente una sensación que me daba. Seguramente sea que ella lo puede disimular mejor, pero todo aquello cambió en el momento en el que cogimos la salida hacia Green Bay desde donde se podía apreciar Lambeau Field y su gran G a la derecha de la carretera. Aquí no hubo disimulos que funcionasen, según vio aquella estampa se puso a llorar de emoción (¡me hizo derramar alguna lágrima incluso a mi!) y no se pudo contener durante un buen rato.

Ahora venía otro punto de máxima importancia y es que al haber metido la dirección del estadio en el GPS, no teníamos otra que intentar aparcar lo más cerca posible, gastando el mínimo en aparcamiento. Seguimos la caravana de coches por Oneida Street, calle que te enfila hacia el estadio y en un momento dado, no sé muy bien por qué, se me ocurrió girar a la derecha.

Era una de las calles perpendiculares a Oneida y vimos a gente ofreciendo sitio en el parking de un centro religioso (no quiero llamarlo iglesia porque no era tal) y un
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poco más adelante un par de campas, con sitio a ambos lados de la calle. Preguntamos a un guardia de seguridad que estaba en una de las campas si había que pagar o si podíamos dejar el coche sin más. Nos dijo que si lo subíamos al césped había que pagar 15$ pero que en la calle era absolutamente gratis, así que lo dejáramos aparcado junto al bordillo. ¡Pues no nos hacía falta más! AAAAPARCAO’. Eran poco más de las 11 de la mañana.

Sacamos los básicos esenciales para llevar al estadio, todo metido en ámbas bolsas transparentes que tenemos de la NFL, y nos quitamos la ropa que nos sobraba. Porque, sí, contra todo pronóstico hacía una temperatura increíble y un solazo que pegaba la mar de ricamente. Yo llevaba una camiseta térmica puesta, pero ni sudadera, ni cazadora, me la jugué y me fui al estadio ligerito. Metí un gorro de invierno de Dallas por si refrescaba, más que nada porque con la gorra las orejas se me quedan heladas y me jode un huevo. Total, que según saco la foto a la calle para ver exactamente dónde habíamos dejado el coche en caso de no acordarnos (Oneida St con William Charles St) y miro hacia adelante para ver una cola tremenda seguir hacia el estadio. Llegamos en el momento idóneo, por lo que se ve.

Poco a poco nos íbamos acercando a Lambeau Field, parándonos mil y una veces, disfrutando e intentando asimilar dónde estábamos. Era una sensación extrañísima, veía a la gente empezar a preparar sus tailgates, las casas con las banderas, gente echando pases en las aceras, parkings… inolvidable. Bastante más fans tejanos de los que me esperaba, a buen seguro el buen hacer de Dak Prescott a los mandos y un record de 4-1 habían ayudado a que la gente se acercara. Los días previos al partido y tras mirar la Game day information que ofrece la página web del estadio, nos enteramos que iba a haber una celebración en el descanso como homenaje a la introducción al salón de la fama de… ¡Brett Favre! Amidala no cabía en sí (de odio, claro). Sólo el karma más cabrón habría sido capaz de preparar un evento así el día, quizá el ÚNICO día, en el que Amidala pisase Green Bay y Lambeau Field. Yo, por los suelos viendo su odio eterno, tuve el placer de contárselo además. Mi viaje ya estaba hecho.

Fotos de los puestos de comida, casas pegadas al estadio, el Doc Hutson Center, el Atrium, y todo lo que rodea al estadio (incluyendo las figuras de Vince Lombardi y Curly Lambeau, así como un lugar para imitar el archiconocido Lambeau Leap) nos vamos mezclando con la gente de allí. Preparamos el cartel para el partido, gracias a la idea de @Sillonbowl, y nos disponemos a entrar después de comprar el programa oficial del partido, con, como no, Brett Favre en portada. Según caminábamos hasta la puerta, podíamos escuchar a la gente murmurar sobre nuestro “Venímos desde Londres” plasmado en el cartel. Cuando nos ponemos en la fila y entablamos conversación con un padre y su hijo, me doy cuenta que nos estábamos poniendo en la entrada que no era, así que nos despedimos de ellos y nos vamos, ahora sí, a la correcta.

Esperando como estábamos, veo a un señora acercarse a mi, y de la nada me suelta que “Ésa camiseta no es muy buena para tener aquí”, señalando mi jersey Salute to Service de Dez Bryant. “Es más, ¿vienes de verde para que se note menos, eh?”. Qué cabrona, la vieja. Tras explicar de dónde veníamos (del mono, dije… la que lié en Wisconsin), me dijo que entendía que yo pudiera ser de Dallas, que explicaba mi poco criterio (un encanto de mujer). A Amidala, por supuesto, la felicitó por el buen gusto y por ser una chica tan maja. Cuando dejó de dar por culo, el fan que teníamos detrás con su hijo sobre los hombros nos explicó que iba a ser el primer partido del niño, del que además era su ¿octavo? cumpleaños. Todo esto mientras se abría una lata de cerveza. Como dije en Football Speech, “que la paternidad no disimule tu alcoholismo”.25

Entramos y lo segundo que hicimos (después de flipar mucho) fue alquilar las sillas para el campo, porque imagino que lo sabréis pero Lambeau Field no tiene asientos como tal, es una bancada para que entre más gente y se esté más acurrucadito y más protegido del frío. Así de paso hacen negocio con el alquiler de asientos. $6 dólares costaba cada uno, pero si vas a estar más de tres horas sentado, merece la pena tener respaldo y no apoyar tu buyate en el frío metal/piedra de la bancada. El error que cometímos fue el pillarlos nada más entrar porque luego tuvimos que cargar con ellos durante el tiempo en la Pro Shop y demás caminata que nos pegamos dentro. Se suelen agotar, así que por ese lado, tampoco lo consideramos como un error total.

El atrio del estadio es una pasada, es una imagen bastante habitual que se puede ver en los pre-games y se hace rarísimo estar allí. A la entrada nos obsequiaron con un can-holder, una especia de calcetín para el móvil que tan de moda estuvieron en su día, y servía para que la mano no se te jodiera de frío con la birra o refrigerio que tomaras. Imagino que también podría ser usado como abrigo para los huevos, en caso de que algún valiente lleve la mercancía fuera del envoltorio. Esto ya es más sensación mía, no lo he probado (¡ni volveré a hacerlo!). Cogimos uno de más, porque queríamos llevarle uno a Nuere, mi Bro, mi amor en pecado y más guarrerías que no puedo escribir aquí por si me leen mis allegados. También le compré un llavero toh molonguis de Lambeau, en la Packers Pro Shop y en las que las colas son HORRIBLES. Es verdad que el tema va rápido, pero si váis y tenéis pensado comprar algo, id cuanto antes. Amidala se compró entre otras muchas cosas, un Cheesehead.

Llegó el momento de buscar nuestros asientos y de colocar las sillas de alquiler. Me resultó curioso que el señor que me tocó al lado nos diera la bienvenida a los asientos, que era un placer tenernos allí. Algo parecido nos dijo un señor durante el tailgate, “gracias por venir”. Ya ves tú.

Como no habíamos comido nada Amidala se fue a comprar algo típico de la región, unas bolas de queso fritas (Cheese Curds) que estaban buenísimas. Si os soy sinceros, estaba tan impaciente que no notaba que tenía hambre siquiera. Los equipos habían calentado ya y cuando les tocó saltar al campo, hubo pitos para Dallas y vítores para los jugadores locales, siendo los últimos presentados uno a uno cuando llegaron a gente como Cobb, Nelson, y Aaron Rodgers.

Se acercaba el momento himno. Vale, ya por la tele parece ser que el himno es un acto en sí
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mismo, al margen de cualquier equipo, partido o evento en general. Pues vivirlo en un campo de la NFL es una sensación acojonante, los pelos como escarpias incluso minutos después. Siempre me ha gustado cómo celebran éste momento los americanos, y aquellos minutos fueron increíbles y difíciles de explicar, una vez más. No sólo es la letra, el tener a todo el mundo cantándolo (no vi a nadie arrodillarse), las banderacas que despliegan, los fuegos artificiales, el sonido de los cuatro helicópteros CV-22 que hacían el fly-over retumbando en todo el recinto… IM-PRE-SI-O-NAN-TE.

 Del partido en sí no voy a hablar, lo que sí voy a decir es que justo delante tenía a otro fan de Dallas que estaba viendo el partido con su hermano y sobrinos (todos Packersfans) y me estaba poniendo de los nervios incluso a mi. Llegué a pensar que me iban a calzar una hostia norteña a mi también ya sólo sea por compartir equipo, y porque no hacía más que chocarme la mano. En serio, insoportable, regocijándose de cada cagada como si los Cowboys no hicieran de eso. Cuando la victoria parecía clara ya me vine más arriba, esto también es cierto, pero al menos no me reía de los queseros en su puta cara.

Momento álgido fue ver a Favre en el campo. Perdón, el momento álgido fue la cara de Lady Favre con el viejales en la pantalla. ORO PURO.

Y tras unos buenos abucheos a McCarthy y varias horas después, el sólo motivo del viaje llegó a su fin con una victoria “imprevista” para Dallas. Yo contento, aunque a la vez un poco fastidiado por mi acompañante, sobretodo cuando me soltó: “Tú al menos ya habías visto ganar a Dallas en directo, yo me quedo sin ver ganar a los Packers en Lambeau”.

Una vez terminado el partido nos quedamos merodeando por allí y bajamos a la primera fila para sacar las fotos a pie de campo hasta que nos invitaron a salir. No me esperaba ver el parking tan lleno al salir, no por los coches en sí sino por la cantidad de gente que aún estaba bebiendo y viendo lo que quedaba de jornada en las televisiones allí instaladas. Que el partido estuviera roto antes del final seguro ayudó a vaciar el estadio antes, y es verdad que para cuando encontramos el coche y salimos, la cola no fue tan larga y salimos bastante rápido de allí. Hubo alguna retención por unas cuantas millas, pero nada del otro mundo, así que decidimos poner rumbo de vuelta a Chicago escuchando el SNF por la radio y con Amidala prometiéndome que no se iba a dormir para darme conversación y que se me hiciera más ameno el viaje… fracasando estrepitosamente. Cuando íbamos a pasar el segundo y último peaje, que era de los automáticos en los que has de meter el cambio justo (o de más, si vas sobrado), nos damos cuenta de que no tenemos suficiente… por 3 míseros céntimos. Pocos minutos después, y sin saber qué hacer, nos damos cuenta de que el peaje era de 1,5 dólares en vez de 1,80, como creíamos. Menos. Mal.

Antes de entregar el coche de vuelta en el aeropuerto de Chicago, ya que tienen un servicio de 24 horas, teníamos que repostar para dejar el depósito lleno (no he echado gasolina tan barato en mi vida, ¡daban ganas de invitar a la gente y todo!) y ya de paso aprovechamos para paramos en un Taco Bell a comer algo, vamos, que me pegué todo el viaje del tirón y a eso de las 23 habíamos dejado ya el coche con 401 millas a nuestras espaldas. Casi nada.

La vuelta a Chicago fue una odisea, y nos metimos a la cama a eso de las 2:30 am del lunes. Una paliza que mereció la pena en todos los sentidos. Es más, Amidala se lamentaba de no haber comprado entradas para el partido del jueves también (los Packers se enfrentaron a los Bears, de nuevo en Lambeau). Así de adictivo fue el viaje, nos hubiéramos pegado una paliza igual de grande tan sólo unos días después para volver a vivirlo. Cerramos el periplo footballero con un tour al Soldier Field en nuestro último día en la ciudad, y aún a día de hoy nos cuesta creer lo que vivimos a mediados de octubre.

Si habéis llegado al final, sois unos héroes, siento la chapada pero había que contarlo como pasó, y eso que me he dejado cosas en el tintero (sobretodo fotos, pero ha sido un dolor subirlas). Os lo completaré en persona algún día, si se tercia. Hasta entonces, ya sabéis donde estamos.

Un saludo de vuestro Amistoso Vecino Gartzman.

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Así tengo el Ohio ahora mismo, ¡igualito que cuando vea a mi Bro!

BROndon Calling y demás mierdas. Primera parte.

Hola a todos. ¡Qué gusto da volver a ser libre!

¡Ah! que a lo mejor no lo sabéis, y apuesto a que encima no nos vais a creer, pero llevamos meses secuestrados por una banda de malos-malísimos y todo por hacer entrevistas tan buenas a jugadores de la NFL. Lo peor de todo es que nos obligaban a usar nuestras cuentas en Twitter de manera normal para no levantar las sospechas de nuestros fanses, y cada cierto tiempo, a prostituirnos por unas decenas de míseros Euros. Lo que no sabían los imbécil es que lo hubiéramos hecho gratis…

football

En fin, que me salgo de madre. Un año más el football llega a Londres y por segunda vez, los BROs coincidíamos en un partido. Han sido 2 años de escaqueo por parte de Nuere pero como las excusas que se inventaba eran tanto o más creíbles que la del secuestro del que os hablaba más arriba, se le perdona.

Vamos a repartir nuestra odisea footballera en dos partes, básicamente porque sabemos como estirar el chicle más de lo necesario sin que el contenido se resienta (tienes mucho que aprender aquí, ¿eh, guionista hideputa de Dexter?).

Desconozco cuantos de vosotros os habéis acercado a la capital inglesa durante el fin de semana pasado, o si lo habéis hecho alguna vez con motivo del International Series, pero estoy seguro de que compartís conmigo la idea de que son unos días en los que Football y Cerveza van de la mano. Olvidaos de las muchachas, al menos de las de sin pagar, porque este fin de semana no entran en la ecuación las pérdidas de tiempo. Inciso aquí y es que podrían entrar si son otras locas del football y tenéis a vuestro BRO cerca, entonces la jugada básica a ejecutar está clara:

686 Pump F-Stop on two.

Estoy haciendo una suposición con tíos más bien feotes para darle realismo al tema. Vosotros, aprobados justicos en el test de la sepsibilidad rodéais a la moza de puntuación 8, uno por cada lado. Hasta aquí, sencillo. Intentad no ir muy pasados de rosca tampoco porque los defensive tackles de su grupo de amigas son infranqueables, incluso tendrán safeties que bajarán a la caja en cuanto deduzcan que vuestra intención no es más que penetrar el gap y correr por el centro.

Que quede claro que esta jugada está pensada para que uno de los dos triunfe, hay muchas más en nuestro PlayBROok que obviamente, no vamos a compartir así por las buenas. Es el momento pues, de que los BROs demuestren su habilidad como jál of feimers del ligoteo y conseguir la W para el elegido esa noche.

El futuro onanista ha de brillar en el Pump F-Stop ya que con ese quiebro/engaño hacia la muchacha en cuestión, ha de hacer creer a la Fea (de ahí la F) que pretende ser él el triunfador y acto seguido realizar el bloqueo de su vida. Todo por un Bro. On Two, HUT! El tempo lo podéis marcar como queráis pero cantar audibles a grito pelao’ en un bar tiene su punto… y si lo hacéis tan pronto como en un par de segundos tenéis menos probabilidad de que os vean haciendo el canelo y se vayan del bar.

Tras este BROnsejo gratuito estamos ya metidos en ambiente y es que el jueves me dediqué a charlar de football entre cervezas con varios amiguetes de Twitter. Todo rabos amigos, porque como ya he dicho, si no hay chicas footballeras está prohibido; para hacer el ridículo ya tenemos los fines de semana del resto del año. Así pues @Jmx_Smoke14 y @diegoserranoNFL tuvieron a bien quedar con el esquizofrénico que escribe estas líneas, haciéndolo además delante de la placica del Big Ben, para que se viera quien llegaba tarde y humillar a patadas en los huevos al tardón.

Y allí a la que estoy llegando bajo la estatua de Nelson Mandela (colegui del insti) vislumbro una figura solitaria, impaciente y apesadumbrada puesto que su intención no era otra sino la de volver obnubilado tras contemplar las maravillas que el Imperial War Museum tiene para ofrecer. Esfuerzo baladí para el amigo maño ya que los astutos y cabrones ingleses habían recortado muchas de las salas con la excusa de la restauración. Todos sabemos que lo que no querían era verse invadidos.

Cordiales saludos por ambas partes, apreciaciones de la grandísima camiseta que llevaba el señorito Josemix, no otra sino la de los Raiders… pero no los Raiders que vosotros pensáis, sino una con claros tintes Battlestar Galactica. Un win absoluto. Tuve que pararle los pies un poco ya que aún nos faltaba la compañía del Giant, que están por todas partes, y una vez estando todos y habiendo resuelto nuestras diferencias a hostia limpia procedimos a curar nuestras heridas de la única manera que sabemos: bebiendo. Hermanamiento Giant-Cowboy… lo que no consiga el alcohol…

La ruta triunfal de @diegoserranoNFL

Una vez en el pub que había elegido, cerquita de Trafalgar y en palabras de mis acompañantes “con las camareras más feas de todo Londres” nos pusimos al lío de presentarnos tal y como es debido. Y entre temas de football, culos y tetas y lanzando hipótesis sobre el tamaño de miembro que debía gastar una de las camareras echamos la tarde-noche. Momento cumbre fue aquel en el que teníamos un grupo de muchachas (no footballeras) que nos miraban con deseo y el azar quiso que coincidieran sus miradas furtivas con mi frase: “Pues a lo de hacer así BRRRRRRR en las tetas he sabido que se llama “Motor Boating the tits”.

Todo esto acompañándolo de gestos bastante explícitos. Cuando cesaron nuestras estúpidas risas descubrimos que para más inri, era un grupo de chicas españolas. Más risas, total, ya no nos las íbamos a follar…

A una hora prudente y tras unas cuantas pintas de cerveza encima decidimos que cada uno se fuera por su lado, les acompañé al metro y les di las direcciones básicas para volver a sus hoteles. No estoy seguro si uno de los dos se dio la vuelta tras despistarme y volvió a por la azafata del rabaco, pero doy fe que la cantidad de viajes al baño que se pegó Diego llegó a resultar sospechoso. Sí, por mucho que la camarer@ siempre me sirviera a mi y yo hubiera ido como dos veces más al baño que mis amigotes. Todo legal.

Al día siguiente, ya viernes, estaba en casa sin mucho que hacer y recibí una llamada que estaré muy lejos de olvidar en mi vida, sobretodo por lo que vino después. El caso es que me llamó mi amigo Carlos, gran fan del football y sobre todo de College (se pirra por UT), que trabaja para un periódico de aquí de Londres. Os diré sin querer enrollarme demasiado que este año consiguió la acreditación de prensa para cubrir el partido y el segundo día le sobró una de las acreditaciones y se acordó de mí.

Resultado: en menos de una hora estaba en el campo en el que los Pittsburgh Steelers iban a entrenar y… fue espectacular. Creo que lo mejor que puedo hacer es enlazaos el artículo que escribió para su periódico en el que explica perfectamente lo que vivimos, incluyendo el saludar y dar la mano a varios de los jugadores. Os dejo el link aquí, en el que además tenéis las fotos disponibles más abajo. Estaré eternamente agradecido. Gracias una vez más, Carlos.

A partir de este punto muy poco puedo contar, creo que nada lo supera… bueno como anécdota no escrita está el que al abandonar todos los jugadores el lugar vi una caja llena de Gatorades y no pude resistirme a pillar uno. No era una maravilla pero salió la vena hispana: si es gratis sabe el doble de bueno. Esto es así. La noche la pasé precisamente con un fan acerero, en la que no paré de narrarle nuestra experiencia.

Regent StreetEl sábado se puso en marcha el fan rally que generalmente ayuda a los fans del football a meterse en el lío, ver a los jugadores de cerca, probarte como jugador y esas mierdas que tanto nos gustan.

Como novedad este año cerraron Regent Street para cubrirlo de parafernalia NFL y personalmente creo que deberían de seguir así en los años venideros. Los años anteriores ha sido en Trafalgar Square y aunque espectacular, el espacio se reduce muchísimo. Por esa parte Carlos y yo, que volvimos a coincidir, quedamos bastante satisfechos; se veía el ir y venir de la gente y era entretenido.

He de decir que quedamos muy tarde y tras darnos un paseo por la NikeTown para ver lo que había llegó el momento de decir adiós que llegaba mi BRO. Tenía que ir a recogerle a la estación del metro y petar el fin de semana, pero, mira… mejor dejaré que os lo cuente él. Yo me despido de momento, nos leemos pronto. Agur!

El football y yo [By David Lay]

Hola todos. Algunos de vosotros os estaréis preguntando donde nos hemos metido tanto Nuere como yo, que ya dejamos pasar incluso la oportunidad para hablar de nuestro amigo Antonio Ramiro, ¡que se nos ha casado!. Seguro que vosotros también habéis sentido la necesidad de hacer la coña fácil diciendo que ese anillo es el único que tiene pinta de ponerse en su vida (el que le regalaron el la comunión lo perdío cuando estuvo en Mexico de vacaciones, vaya semana que tuvo el pobre).

- Somos más sepsis que Gartzo y Nuere, y estas poses lo demuestran

El final de la season en la NFL y la confirmación de que el lockout iba a seguir dándonos por saco nos hizo pensar (pero poco) en que quizá teníamos algo de culpa (el término Goodellato escoció amigos). Con esta idea/gilipollez en mente la decisión estaba clara: Había que hacer una sesión de autocrítica y buscar seriedad en nuestros textos, y todo iba perfecto hasta que…

22 de junio de 2011. Tíbet. 03.57 am. Lo que pretendía ser una vueltilla y pa’casa se alarga porque no hay manera de encontrar un bar abierto en ese puto sitio, ¿que iba a pasar con la sesión de cubateo? ¡Que somos vascos, joder! que como a alguien le de por poner música no hay manera de moverse al ritmo, ¡no sin nuestro vaso ancho en la mano! Fue entonces cuando Nuere se giró y me dijo:

– Me acaba de mandar un SMS Mariano Tovar y, flipa, dice que…   – “¿Que va a dejar de usar tirantes?” le interrumpí.
– No jodas, para una persona a la que le quedan fetén…
– Y tanto. Bueno es igual, tu termina la frase y yo ya si eso me escandalizo después.
– ¡Que se pira de vacatas! Algo hay que hacer, habrá que rellenar ese hueco… 

Después del fist bump y de la mirada cómplice entre Bros que nunca puede faltar después de una frase con doble sentido, el grito fue  unísono: ¡LOS FOOTBALLEROS NOS NECESITAN! ¡Hagamos lo que mejor se nos da, decir gilipolleces!

Y aquí que estamos. No diré que para quedarnos, porque sepsis es verdad que somos pero mentirosos no. Y para que veáis que queremos empezar con buen pie en esta vuelta, os traemos la historia de El football y yo de un gran amigo: David Lay. Estamos seguros que la mayoría de vosotros conocéis a David, pero si anteriores invitados han sido presentados con honores, ¿como íbamos a dejarlo pasar ante el mejor rimador de toda la galaxia?

David es el administrador del grupo de Facebook Fans NFL Spain, a la vez que en su día fue el co-creador de Radio NFL Spain, y redactor en la revista de Football Speech. Como podéis comprobar, un culo inquieto en temas footballísticos (¡y así tiene que ser!). Pero donde de verdad destaca este crack es en el aspecto personal (¡creías que íbamos a decir físico, eh! ¡pájaro! ;D). Él mismo os anima a que le agreguéis a su Twitter o Facebook al final de esta historia que nos manda, pero es que nosotros os lo recomendamos, sobre todo por que su optimismo es contagioso.

Podríamos seguir así horas, no obstante, lo mejor es que os dejemos disfrutar de su historia, no sin volver a agradecerle el detalle de enviárnosla: Moltes gràcies, David!

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Para explicaros mi relación con el Football podría utilizar dos tácticas: la del abuelo Cebolleta, contando mil batallitas sobre este deporte y curiosidades del mundo footballero o utilizar la táctica normal, de donde me viene, donde estoy y a donde me lleva esta afición, así que creo que utilizaré la segunda que se me da mejor.

Mi relación con el Football es como una buena experiencia, corta pero intensa. Todo comienza una Superbowl allá por el año 2006, cuando gracias a un buen amigo, Manolo, me convence (tampoco le costó tanto eso de convencerme para salir, ya que soy de fiesta fácil) y me dice que nos vayamos a cenar al Hard Rock Barcelonay de paso vemos el partido.

- Ya ni me abraza al terminá, solo me quiere por el serrrso :_(

Me hizo gracia la proposición, ya que por esa época yo trabaja en una empresa de Acero Inoxidable y claro, eso de que jugaran los Steelers, pues como que hacía gracia, el rival era lo de menos, creo que Seattle, pero lo que importaba era la cena, la compañía y saber el motivo me caían tan bien esos Steelers.

Hasta ese momento, mi experiencia footballera se había reducido a algunos partidos de los Dragons en el estadio de Montjuic, más que por el deporte por la fiesta y la visión siempre agradable de las cheerleaders.

Sin duda aquella cena me marcó en dos cosas: el precio, es caro comer en el Hard Rock, y mi amor por la gente de Pittsburgh. A pesar del penoso partido de Big Ben, ver a gente como Bettis, Parker; Big Ben con ese tercera y 29 en el segundo cuarto que comenzó la remontada me hizo ver que este debía ser mi deporte de cabecera a partir de ese momento.

A partir de la temporada 2007 inicié un contacto más directo con el Football, ya que empecé a empaparme de partidos, de programas, de webs, de varias cosas que me hicieron ir amando un poquito más cada día este deporte y conociendo los entresijos de este mundo.

Sin duda la eclosión llegó en la temporada 2009-2010, cuando casi por casualidad me encontré con un antiguo amigo de la juventud Xavi Miràngels y charlando llegamos a la conclusión de que nos apasionaba el Football y que podríamos hacer alguna cosa juntos. Fue cuando conocí a Axel, Víctor y Carlos, junto con ellos tres comenzamos a pensar en como poder darle un poquito más de repercusión a este deporte y que podíamos hacer para ayudar. Fue más o menos así como nació Radio NFL Spain, la primera emisora que hablaba sobre NFL hecha desde España. Cinco locos que nos juntamos y nos pusimos por faena.

Por desgracia Carlos falleció y debido a una serie de problemas totalmente externos a nosotros el proyecto desapareció, pero sin duda aprendimos mucho y a mi me ayudó para continuar metiéndome en este mundo.

Gracias a ellos conocí a gente como el CoachWilly, que pasó a formar parte de ese selecto grupo de amigos, que con el tiempo he ido ampliando y del cual estoy orgullosísimo que me ha hecho implicarme más dentro de este deporte. A partir de ese momento, comenzaron una serie de colaboraciones y la creación del grupo de Facebook Fans NFL Spain, del cual estoy muy orgulloso, ya que es como un pequeño reducto donde juntar a 1333 locos del Football para comentar, compartir, colaborar y conversar sobre lo que nos une.

Después de ello, llegaron las colaboraciones en la Wikifootballpedia, en la revista Football Speech y algunas otras colaboraciones en las Redes Sociales siempre sobre este deporte.

Este el presente de mi experiencia footballera. El futuro lo desconozco, ya que no se que voy a hacer mañana como para saber que voy a hacer dentro de dos meses, pero lo que tengo claro es que quiero seguir aprendiendo sobre esta pasión y por eso me gusta rodearme de gente que le gusta y domina este tema como nadie, ellos ya saben quienes son, no puedo poner el nombre de todos ya que necesitaría dos Monday Night Blogs ;D A todos ellos muchas gracias.

Por desgracia, estas señoritas no estaban en el Hard Rock

En fin chicos, daros las gracias por dejar contar mi experiencia en El Football y yo a estos cracks que publican este pedazo de blog y explicaros que siempre que querais pasar un buen rato y disfrutar, me podeis encontrar en Facebook y en Twitter, será un placer recibiros y pasarlo bien con vosotros…. Are you ready for some football!!!!!!!!!!!

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Lo dejamos aquí, recordando que nuestra dirección de correo sigue estando disponible para cualquier asunto que queráis tratar con nosotros, y por supuesto, para que nos mandéis vuestra historia. Esperamos que os vaya bien y que volvamos a encontrarnos pronto. ¡Un saludo!

El Football y yo [By Masikeiras]

¡Bueno, bueno bueno! que desierto está esto. ¿Os habéis enterado de las últimas noticias? Entre otras muchas historias resulta que el lockout nos sigue dando por el hojaldre, y no solo eso sino que encima va cierto vaquerito y se nos casa. Vamos, temas como para los que hablar aparte. Paciencia.

‘Menudos vagos que andan estos’, pensaréis, y hay que decir que estaríais equivocados al 69% (porcentaje totalmente casual). Sinceramente, creo que a todos nos está costando sacar temas interesantes, cuando a estas alturas la off-season debería de estar bastante movida, con los agentes libres cambiando de bando como putillas. Repito, el cierre patronal amenaza con hacernos la puñeta si no lo remedian pronto, y hoy puede ser una fecha importante. Esperemos que se tome una decisión ya, o no podremos ofreceos otra review de un partido de la NFL en Londres. Ya sabéis, locura al 200%.

Estoy convencido de que si hubiera miradas asesinas por esto de la internei, Masikeiras ya me había lanzado unas cuantas. El bueno de él me mandó su texto en ¡Semana Santa! y yo, tonto de mí, no lo publico hasta ahora. ¡Que pardillo!

Pero pasemos con Masi (lo abrevio, que si no seguro que me acabo colando y escribo maskisieras o algo por el estilo).

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Pos la NFL llegó a mí a través de otra de mis grandes aficiones, los videojuegos.

No me acuerdo en que año exactamente, 97 o 98, mi hermano me propuso jugar al juego este de fútbol americano de EAsports al que nunca habíamos jugado. Que ya que habíamos jugado al de hockey, a los de la NBA, béisbol, golf etc… teníamos que darle a este también a ver que tal estaba. El problema es que no lo entendíamos para nada, parecía complicado comparado con el resto, pero mi hermano se puso un día a darle caña y más o menos fue pillando algunas cosas así que al día siguiente nos pusimos manos a la obra.

Como todo duelo contra mi hermano aquello era cuestión de vida o muerte, así que cada uno nos cogíamos a los mejores equipos disponibles. No me acuerdo cual cogía él, pero sí recuerdo perfectamente el mío, y es que aquí ya nació mi amor inquebrantable por un equipo y un jugador: Los Green Bay Packers de Brett Favre, aunque de aquella sólo era el número 4.

¿Os ha quedado claro como se pronuncia mi apellido?

Con el tiempo fuimos dejando el juego y dándole a otros, así que la NFL quedó relegada a lo típico, pelis y series de los USA. Y así estuve un tiempo, hasta que un domingo cualquiera a mí y a mi hermano nos dio por ver la tele hasta tarde, aprovechando que habíamos metido el plus en casa hacía poco y que no había clase el día siguiente, y resultó que iba empezar un partido de la NFL. Cuando nos enteramos que aquel partido era la grandiosa Super Bowl de la que tanto hablaban en las pelis, decidimos que había que qudarse a verla.

Esa Super Bowl la jugaron los Ravens contra los Giants, y aunque fue un palizón yo me lo pasé pipa. Cuando se sucedieron los retornos para TD me quedé embobado, ¡cuanta emoción, cuanto espectáculo! este deporte es la caña pensaba yo…. pero este momento aún no fue el que me atrapó definitivamente, ya que a pesar de lo bien que me lo pasé con la Super Bowl, aún pasaron unos añitos hasta que me enganché totalmente a la NFL. El problema principal era la falta de información, en la plus apenas le daban bombo, aquí no había ningún tipo de información y en internet pues tampoco demasiada que yo entendiese de aquella. Así que fui perdiendo el interés.

Y así pasó el tiempo hasta que llegó el verano de 2004, donde otra vez mi hermano y el Madden volvieron a engancharme a este deporte, y esta vez no habría vuelta atrás. Era el verano de 2004 y Ricky Williams era portada del Madden de la campaña acabada. Cuando nos pusimos a jugar yo tenía claro con quien plantaría cara a las hordas de mi hermano, y no sería otro equipo que mis Packers, en los que además ahora por fin sabía quien era el número 4 que tantas alegrías me había dado en las sanguinarias batallas del pasado. El perruno de mi hermano seguía cogiéndose al mejor del momento y se pilló a los Raiders, hasta que un día actualicé el juego y el Quarterback, Rich Gannon, salía como lesionado, entonces se pasó a los Eagles y ya fue su equipo.

Aaahhh, así que eso es un HB Toss... ¡Gracias Madden!

En ese verano también vi mi primera temporada de la NFL ¿¿en verano?? sí en verano. Digital+ echaba las temporadas de la NFL en diferido en verano, y de casualidad di con un partido un día al llegar de la playa. Con lo motivado que estaba jugando al Madden en el PC y recordando lo bien que me lo pasara con aquella Super Bowl, me dispuse a ver todo partido que pudiese y así fue.

Aquella temporada, supongo que por ser la primera que vi, me pareció algo casi mágico. Recuerdo con especial cariño el Monday Night que jugaron los Packers contra los Raiders, en el que el padre de Favre había muerto la noche anterior creo y los Packers estaban mu cerca de quedarse fuera de la postseason. Favre saltó al campo e hizo un partido memorable, magia pura. Ahí ya fue cuando el 4 acabó de convertirme en uno se sus fans incondicionales. Y añadir también que la Super Bowl de ese año fue realmente épica, con el imnombrable haciendo el partido de su vida contra las huestes de Brady. Para todo el que no la haya visto os la recomiendo encarecidamente.

Agarra, agarra, voy a lanzar de todas maneras...

Y bueno, pues a partir de ese año ya me puse a ver las temporadas en directo y a informarme mucho más sobre este deporte. Sobre todo gracias a la maravillosa web nflspain, que conseguía que cada viernes al llegar a casa, ya que estudiaba fuera, lo primero que hiciese fuera leerme todos los artículos uno detrás de otro. Luego ya le daba las buenas tardes a mi madre y eso.

En fin, así más o menos fue como nació mi afición a este deporte que tantas horas de alegría me ha dado y que tantas miradas de desaprobación de mis amigos me ha costado…

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Y con esto ponemos punto y final a un largo camino sin entradas, pero bueno, seguimos confiando en el buen hacer de nuestro comisionado favorito, Roger Goodell (sí, ahora es el momento de descojonarse amigos) para que todo cambie y la insensatez vuelva a apoderarse de nosotros. No os engañéis tampoco, nunca nos ha abandonado.

Tenemos chorradas a mansalva, más os vale que no haya lockout y tengamos que tirar de tontás de cosecha propia. En serio. Eh, que modales los nuestros… ¿Como os trata la vida a vosotros? Nosotros ya tenemos una fecha reservada para una KDD que puede marcar una época: Dos Bro‘s como Gartzo y yo tenemos mucho peligro, os mantendremos informados, y no nos vale acompañarlo con fotos, un gif, mínimo. Se va a cagar la dog. Hasta la próxima mondaynightblogmaníacos.

El football y yo [By Caleion]

¡Hola a todos! Tras la noticias de que la NFL echará el cerrojo al menos durante la siguiente temporada, volvemos para traeros otra historia de “El football y yo“, esta vez la de nuestro amigo Caleion. Si alguno se pregunta el porqué de la poca actividad en lo referente al primer tema repetiremos lo que ya dijimos: que no tenemos ni zorra sobre el tema, al menos como para explicarlo decentemente. Somos consciente de que se os ha caído un mito, pero lo superaréis.

Puede que los otros doscientos millones (o más) lectores del blog quieran saber más sobre el autor de la historia de hoy, y ahora mismo os hacemos una breve introducción sobre él (sí chicas, es un ÉL!):

Injustamente etiquetado como friki, suscita envidias por su puesto de privilegio en el ranking de coolness entre sus amistades, este simpático malagueño es otro de los compadres que encontramos en nuestra timeline del Twitter en días de partido… Y en todos los demás días. Su afición principal es la de restregarnos sus últimas adquisiciones y/o viajes, lo cual hace que le odiemos entre mucho y muchísimo. Eso sí, su buen gusto a la hora de elegir cereales para el desayuno, música, series y blogs (¡este pri! — Nota de Gartzo: Sí, me lo he inventado) hace que se le perdone y que peloteemos un rato.

Os dejamos con su historia, no sin antes decirle que: ¡Muchas gracias por animarte a escribirnos! Y ya sabes, ¡Cheerios FTW!

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Me pondré esto solo para Caleion, ¡y ya tendremos un fan más!

Mi relación con el football es como una de esas películas romanticonas Made in Hollywood en las que sale Sandra Bullock o Jennifer López, y que solo ves en compañía de tu novia o la que esperas que lo sea. Estas películas (en este, mi relación con el football) constan de tres partes:

1.- Momento del flechazo y consolidación del amor -> Corría la temporada 2003 y yo estudiaba un bonito Ciclo Formativo en turno de noche acompañado de un maravilloso insomnio. De aquel insomnio y de sus múltiples zapping vi un bonito resumen de la NFL en el que un equipo de Kansas City lo estaba petando, y aunque no me enteraba de las reglas y solo veía TD celebrándose, intercepciones y carreras imposibles, decidí que ese deporte tenía que seguirlo y cada día me quedaba esperando a esos resúmenes y ver que pasaba con mis ya amados Chiefs (sí, soy el típico protagonista tonto que nunca pilló cacho o en este caso, un partido completo).

Temporada 2004, había pasado mucho tiempo desde que vi el último el resumen y lo último fue uno de una cosa que se llama Super Bowl. Pero amigos el amor nunca defrauda y mi insistencia menos y por fin una noche de domingo de un frío octubre lo vi, sí amigos sí, ¡¡UN PARTIDO ENTERO!! No me lo podía creer, estaba en una nube, por fin tenía a la chica de mis sueños. Como lo gocé, y gracias a Andrea y Guillermo (los que lo comentaban en aquella época en el Plus) que lo hacían muy fácil y sencillo. Mi primera temporada completa, mis primeros PO y mi primera Super Bowl.

En el par de años siguiente conocí mucha gente increíble, aunque mi chica debía ser la mas fea ya que nadie le prestaba atención y la gente prefería a los Patriots, los Cowboys, Bucs

Fui a mis primeros torneos de Madden (pero si este deporte tiene su propio juego Oh la la!) y plenamente integrado fuera de mi ciudad me di cuenta que aquí no era bien visto. Comienza la segunda parte…

2.- Distanciamiento -> ¡Ay los amigos! Que mala influencia son a veces, te dicen que esa chica no es para ti (aunque sea Jennifer López), que donde vas con ella y que mejor vuelvas al redil que fuera no se ha perdido nada. Les hago caso y aunque a veces nos vemos a escondidas, al final, nos acabamos distanciando. Esta parte es bastante corta, pero es lo que está antes de…

3.- Reconquista y amor eterno (hasta hoy) -> Así llegamos a la reconquista en la temporada 2008 y quien lo iba a decir, gracias a la carabina que ha sido Internet: página de la NFL, la ESPN, USA Today y sobre todo Flux__ y Twitter. El primero por recordarme lo mucho que me gusta este deporte y por fin conocer a alguien que también le gusta el football en mi provincia (aparte de ser un amigo de los que marcan época). Al segundo por hacer que conozca a mi familia footballistica 2.0 y no sentir que estoy solo en mi amor desenfrenado por nuestra JLo particular (soy mas de Palicki, pero esta no hace comedias pastelosas reconocidas mundialmente).

Esto es todo mas o menos. Intente que no os resultara coñazo pero me parece que no lo conseguí xD Un saludo a todos y os digo que sí, que sigo enamorado de los Chief. Ains que bonito es el amor… por el football.

-¿Sabes que tenemos fans en Málaga? -¡No jodas! LMAO

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Una vez más, y si me lo permitís, voy a hacer un pequeño comentario sobre el texto. Me parece curioso como cada uno de nosotros elige un equipo según lo primero que ve sobre este deporte. Vale, no siempre es del todo cierto pero hay una gran relación. A lo que voy es que esa coincidencia de factores desencadena una relación especial que se mantendrá foreberanever. Mola. Y el como llegamos a ese punto es lo que más me gusta de esta sección. ¡Me ha gustado eso de comparas las etapas con las de una película!

Aunque os pueda parecer que lo que escribís es un coñazo (de los que nos han mandado su historia no ha habido ni uno que no haya dicho algo como “sé que es un peñazo”, “es que mi historia es muy sosa” etc…) os podemos asegurar que os equivocáis, la manera de expresarse de cada cual hace agradable la historia, y repito que es exactamente lo que buscamos, cotillear sobre vuestra vida footballística.

Si tenéis dudas de donde mandar vuestros textos pasad por aquí y saludad sin miedo. Recordad que en caso de animaos, ¡un cheque con un total de seis cifras os estará esperando¡ Lástima que esas cifras sean 0… ¡A cuidarse mucho y hasta la próxima!

El football y yo [By Ginés]

 

Nos joden la Estrella de la muerte, no hay NFL... ¡que racha!

Buenas a todos. Qué duro se está haciendo esto de estar sin football, después del bajón post-SuperBowl hemos llegado a un punto en el que hasta nos relacionamos con la gente normal, mientras añoramos en secreto los pases largos, los golpes, los gritos, los azotes en el culo y los huddles… Un momento, hablando de jádels:

¿Aún no habéis tenido la suerte de pasaros por El Huddle? Estoy hablando de la nueva página de noticias sobre el mundo del football, ¡totalmente en castellano! Es una web que se está formando y a la que seguro le quedan bastantes retoques por delante, pero la ilusión y el buen hacer de toda la gente que colabora recopilando la información amenizará el tema. Puede que aún no os suene, pero tranquilos, que la iréis conociendo.

Dicho esto os traemos el football y yo de nuestro amigo Ginés, al que muchos de nosotros le debemos más de una cerveza. La razón es bien sencilla y es que él es el encargado de subirnos los partidos y documentales/películas sobre nuestro deporte favorito a NFL Media. Es el creador de  NFL Notes y a su vez es redactor de la revista que nos trae mensualmente Football Speech. Como parece que no son suficientes cosas para el señorito, también colabora para la nueva página que os he comentado, pero chavaaal, ¡deja algo para los demás! haha ¿Que tal si es él mismo quien nos cuenta como conoció el football? Adelante compañero, y muchísimas gracias una vez más.

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Seguro que la mía es una de las más frikis de las que se comentarán aquí. Tiene varias etapas, en concreto tres. Os hago el inciso de que antes era un apasionado del anime, sí esos dibujos del país del sol naciente. El football hasta hará cosa de un año y medio apenas estaba en mi vida diaria (por no decir nada). Así que acabados los spoilers, pasamos al tema.

Tomlinson escogió su número por Eyeshield

Como he comentado, mi primer contacto con el football vino de la mano de un manga-anime llamado Eyeshield 21. Serie que se basa en las andaduras de un pringao de instituto que sólo sabe correr a una gran velocidad – premio al que adivine cual es su posición. La serie te enseña lo básico del football y tiene la gracia que a mitad o al final de cada episodio del anime te enseñaban algo del reglamento o de posiciones. La serie me enganchó de tal manera que esperaba semana a semana a que saliera un episodio y verlo en inglés. Hasta que la serie terminó. Como podréis suponer había súper poderes y esas cosas por medio, todo sea por el espectáculo.

Tras esto pasaron un par de años hasta que me pille la 360 y llegamos a la segunda etapa. ¿Que gran juego maldito hay de football en la consola más porno? El Madden. Sí ese juego que hace EA Sports todos los años y que maldice al que sale en portada. En ese juego ya se empezaron a notar mis colores. Me encantaba la defensa de los Steelers y en especial un tal Troy Polamalu. La de partidos que ganaba con el tipo este interceptando y haciendo retornos…

Tras un par de meses de jugar mucho me dije, ¿por qué no te informas más de este deporte que tanto te gusta en el mundo virtual? Y eso hice. Lo primero fue buscar información y todo estaba en inglés. Apenas había un par de blogs en castellano pero di con una de las cosas que más me han influido: el podcast de Football Speech. A raíz de conocerlo, entré en mi tercera fase, la del enfermo del football. Hablamos de diciembre de 2009.

¡A mis brazos, Gi!

Como soy culo de mal asiento empecé a buscar la manera de poder ver partidos sin gastarme un duro, así que di con una web de descarga y podía ver partidos. Y fue cuando me enamoré, sí esa defensa que mantenía a su equipo en el partido pese a tener a un subnormal de coordinador ofensivo, la de los Steelers. Pittsburgh me cautivó y me ganó como adepto. Además uno de los contertulios de Football Speech, Ignasi, era de los Steelers y siempre era de los que más me gustaban.

Tras pasar el periodo de la Super Bowl, que pude ver en directo vía streaming, llegó el Draft. Con el Draft nació una pequeña web que luego evolucionaría a otra cosa, que era NFL Media. En ella hice un seguimiento en directo del Draft y fue una gran experiencia. En agosto salió a la luz lo que en verdad era NFL Media, un sitio de descargas de football. Gracias a esta web, he disfrutado como un enano la temporada, he podido ver muchos reportajes y aprender una burrada sobre este deporte. Luego está el tema de opinión en la revista de Football Speech y del blog de NFL notes.

Pero sobretodo el football me ha llevado a conocer a gente que admiro y con la que me lo paso genial, como son Willy B o Gartzo. Pero lo mejor de todo es que con el football hemos creado una gran comunidad twittera en la que nos lo pasamos pipa en cada jornada. Menudas noches nos hemos metido con dlayd, ascalotoru, almaair, Ronde y Axel, Willy, Gartzo, Nuere, nuestra Lady… Somos una piña y eso es lo mejor del football, disfrutarlo en compañía y apoyar a tu equipo pase lo que pase.

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Y hasta aquí su historia, ahora os pido que me permitáis dar mi opinión personal sobre ese último párrafo: Que razón tienes Ginés. Las conversaciones, comentarios, colección de chorradas que unimos en la red social es increíble, pero sobre todo por el buen ambiente que se crea entre nosotros y que hace que aunque no tengamos liga durante estos días, nos sigamos divirtiendo. El día que nos juntemos todos la liamos, y créeme, es algo que tiene que pasar…

Un saludo para todos los que ya han sido mencionados, y por supuesto, para los que seguís entrando en Monday Night Blog y encima nos felicitáis. Por cierto, hoy es la fecha límite para el acuerdo de la CBA, lo que determinará si el año que viene los Packers tienen que defender el título o se quedan en casica. Esperemos que les veamos en el campo, a cuidarse mucho.

El football y yo [By Willy Bistuer]

Hola a todos. Aquí estamos una entrada más, aunque sin nada que podamos considerar como escrito propio. No os preocupéis que estamos trabajando en ello, así como en hacerle un lavado de cara al blog, pero ahora que las noticias se centran en el más que posible lockout la variedad de temas es reducido. Hoy os traemos otro football y yo, de alguien que a buen seguro conocéis (y que otros conocéis de sobra). El mismísimo Willy Bistuer. Vale, cuando recojáis vuestros ojetes del suelo, os leéis lo que tenemos que comentar sobre el gurú Coach.

Lo primero de todo es que es un enfemmmmo de esto, sino no estaría en todos los fregaos que se ha metido (y que leeréis más adelante). Lo más destacable es que ha sido el creador de Football Speech (¡que ahora cuenta con revista además de podcast!) y de Doble Cobertura, y que es el entrenador de QB’s de los Barcelona Bufals en categoría cadete y junior. Casi . No vamos a enrollarnos en lo que sabéis sobre él, contemos secretillos: Tiene un pijama de Peyton Manning, ha inventado la máquina de movimiento continuo, pone dinero todos los viernes para que El Cuponazo de la ONCE tenga un buen premio y cuenta con al menos 136.262 enemigos en cada continente (deben de regalar algo por ello).

Os dejamos su historia… ¡Mil gracias por la colaboración Willy!

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Yo siempre digo que el football es un deporte que te encanta, u odias. No hay término medio, como tampoco lo hay sobre el campo. O vas al 100% y vas atropellando gente, o vas pululando y te rompen la mandíbula como a cierto linebacker mariquita de los Bengals del que no diré el nombre. Y a mi, para bien o para mal, me picó el gusanillo hace ya casi 20 años. Y como habréis adivinado, soy de los de la primera opción.

Saco mi juego, ¡y me libro de la "maldición del Madden"!

Corría el año 1992 y yo tenía apenas 11 años y poca idea de casi nada. Si sabía que me gustaba jugar con mi Game Gear (vale, aquí demuestro que soy mayor), y que se acercaba la Mona, por lo cual caía regalo de mi padrina. Me regaló un juego, y fuimos al Corte Inglés a comprarlo. Y tras mirarlos todos, lo tuve claro; Joe Montana Football. Aquí podría tirarme un farol y decir que ya conocía a Cool Joe, que en la pasada década había reinado en la NFL con sus Niners, pero no, no tenía ni puta idea de quien era. Sólo veía a un tipejo feo con una especie de armadura medieval, y oye, eso en la imaginación de un chaval de 11 años es como un ludópata que encuentra un sobre lleno de dinero tirado en el suelo en frente de un bingo.

Tampoco hace falta decir que no me enteraba de nada. Hablamos de un deporte que no había visto en mi vida sumado a un juego con las limitaciones técnicas propias de la época (los equipos vestían de rojo y azul si o si, sólo podías jugar partidos sueltos sin modo franquicia ni hostias, y los jugadores eran un simple número). Lo único que recuerdo es que las jugadas de pase eran más divertidas porque lanzabas el balón, y en las de carrera siempre me paraban. Je, creo que esto explica muchas cosas.

Y aquí acabaría mi historia, posiblemente, si no fuese porque el karma no lo quiso así. Bueno, el karma, y la NFL, que decidió montar una especie de pachanga que ellos llamaban liga (World League of American Football primero, NFL Europe después), y en 1995 me llevaron al Estadi Olimpic a ver mi primer partido de football en directo, de los Barcelona Dragons. ¡Coño, estos negracos visten como el tipejo ese del juego! Ah, ¿a esto se juega así? ¡Y vaya tortas! ¡Como mola! La semilla estaba plantada.

Me dijo "Peinate como yo y verás que bien"... y se piró así FIUU

Y el riego de esa semilla llegó en forma de tsunami, llamado internet. En el 97 tuve mi primer modem (de 28 kbps, os dije que soy mayor), y con él llegó la NFL a mi vida. No sólo tenía a los Dragons, si no que además empecé a conocer a los San Francisco 49ers, a los Dallas Cowboys, a Al Davis, a Brett Favre, y a toda la tropa. ¡Y a los juegos fantasy! Eso si que fue un descubrimiento. Jugué mi primera liga en el 99, y desde entonces no he parado.

En 2000, la locura absoluta. Dije en mi casa que quería jugar a esto, y después de preguntarme si quería decir rugby y de volver del médico para ver si lo mio tenía tratamiento, me dejaron por imposible. Empecé a jugar con Uroloki de Barcelona, pero me lesioné enseguida (no se perdió nada, era muy malo), y pasé a ser entrenador.

Y por suerte para mi, esa es sólo la primera parte de la historia. En 2003, con la desaparición de Dragons y la llegada de NFL Spain, me puse a entrenar en su liga escolar de flag football. Estuve con 3 equipos diferentes, ganando 2 ligas en 3 años, e incluso ayudando a montar uno en mi antiguo instituto. Esa fue una gran experiencia, de la que aprendí mucho, al mismo tiempo que me encargaba del football base de Uroloki. En esa época aceptaba todo lo que me proponían, y fui en pocos años colaborador de las selecciones españolas junior y senior, encargado de las categorías inferiores de la Federació Catalana (FCFA), jefe de prensa de la Federació Catalana, ayudé a crear la categoría open de flag y fundé mi propio equipo de flag para mayores de 18 (Barcelona Pops). No, no es que sea muy bueno, es que enfermos que quieran trabajar tanto sin ver un duro en este país hay pocos.

La desaparición de Dragons además, supuso un golpe muy duro para muchos (me incluyo) pero ya dicen los chinos que de toda muerte viene una oportunidad. O que la oportunidad da la muerte. O que el pato pekin 3’50€. No se, los chinos dicen muchas cosas.

Gracias a la desaparición de Dragons y a la creación de NFL Spain, tuve la oportunidad de colaborador como redactor durante casi 3 años tanto en su web como en su revista, bajo el mando de Manolo Arana y Rafa Cervera, dos grandes de este deporte. Todavía ahora no entiendo como esos dos monstruos (en el buen sentido) me permitieron a un mindundi como yo colaborar con ellos. Creo que tiene que ver con lo que decía antes del trabajar mucho y cobrar poco.

-Willy B., me han dado 2 MVP's este año --(y así terminó su amistad)

Sea como fuere, tras 3 años trabajando en NFL Spain, y con su desaparición, en 2005 me animé a montar mi propia web, Football Speech. Me caguen mis muertos, anda que si lo llego a saber la monto, la de locos que he conocido, como estos dos. Mierda, ¿esto lo he escrito o lo he pensado? Sea como fuere, son ya 5 años, empezamos con una web super cutre en WordPress que tuve que cerrar cuando en un artículo insinué que la liga trataba con favoritismo a Peyton FrenteAncha Manning (nooooo, que vaaaaaa), y me pusieron a parir a base de bien. Estuve 6 meses cerrado, replanteé el formato, y desde entonces dando por saco. Antes en formato web, ahora en formato revista, pero dando por saco al fin y al cabo.

Y como no tengo suficiente con los locos que ya he conocido por el camino, monté hace un año Doble Cobertura, con la idea de conocer y agrupar más locos por este deporte. Mi próximo paso, conquistar el universo.

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Volvemos a recordar, ¡animaos con vuestras historias! !Que estamos entre amigos! Nosotros nos despedimos hasta la próxima entrada, ¡que paséis un buen verano! (Nahhhh, ¡claro que es una broma!)


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