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Episodio CLVII – La amenaza Vaquera

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Hace mucho tiempo, en un blog muy, muy lejano…

Dejad de sorprenderos, estáis viendo bien: Esto es una entrada especial de Monday Night Blog. Y ojo que no es que sea especial porque el que escribe éstas líneas sea como Ralph, ni porque quienes escribimos escribíamos en éste espacio iban al colegio en autobuses cortos, no, es especial porque todas nuestras entradas son especiales y sería injusto que… pffffff, vale, mentiraca, ¿pero y lo bien que queda? El caso es que va a haber entrada nueva y punto, ¿no os iréis a poner exquisitos ahora, no?

Y qué extraño fenómeno del Universo ha propiciado tal hecho, os preguntaréis, pues que aquí el menda y la Anteriormente conocida como Lady Favre se han pegado un viajazo a Green Bay. Así, con toda nuestra chulería; por afición, locura, por impresionar a una extranjera… por la razón que sea nos fuimos (y volvimos contra nuestra voluntad) y aquí estoy para contarlo con pelos y señales. Al menos los pelos y señales de los que me acuerde.

¿Y por qué digo esto? Pues porque como no podía ser de otra manera, llego ultra tarde a una entrada que prometí hace eones, pero que por azares de la vida no he podido sentarme a escribir como es debido. En mi defensa diré que escribí un buen trozo el día que llegamos del viaje y tenía que forzarme a aguantar despierto para que el jet-lag no me amargara la existencia al volver a Europa, pero (y aunque usaré algo de lo que escribí) aquello fue mayormente una basura. Vamos, como viene siendo habitual, pero dándome cuenta de ello.

Es posible que hayáis escuchado la experiencia que vivimos el domingo 16 de octubre en el podcast de nuestros amigotes de Football Speech, que no sólo está en su mejor temporada ever tras su mejor temporada (rollo Inception, un lío de la hostia) sino que además son tan majos que tuvieron a bien enchufar un audio con nuestras seductoras voces. Si queréis ir directos al clip, empezad la reproducción en 1 hora, 23 minutos, 19 segundos.

Aquí lo que se pretende es contar con más detalle cómo fue todo, por si alguno de vosotros necesita un empujoncito extra para convencerse o tiene dudas de cómo organizamos tal o cual. No hace falta decir que lo que viene a continuación es nuestra propia historia, habrá otras mil formas muy válidas de hacerlo, pero nosotros “elegimos” esta. ¿Preparados? Pues al lío.

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Como bien podéis imaginar, un viaje de éste calibre requiere que muchas cosas salgan bien, demasiadas diría yo. Ya no sólo es que puedas librar esos días para pegarte una matada de viaje (que lo es, a menos que viajes en business), entra en juego que te lo puedas permitir (tema para nada baladí), que el equipo al que quieras ver esté jugando bien y no tenga lesionados a tus jugadores preferidos (que en la NFL, vete tú a saber), que el equipo rival sea medianamente decente y llegue en forma al partido, etc… Vamos, que casi es más fácil que te toque la lotería. Eso sin contar con retrasos/cancelaciones de vuelos, problemas con las entradas y otro sin fin de putadas propios de un viaje cualquiera.

En ese sentido nosotros tuvimos una potra tremenda, a principio de año ni siquiera se nos había pasado por la cabeza el ir a ver un partido de NFL en los Estados Unidos, pero ni por asomo. Hemos estado en bastantes partidos de International Series ya que viviendo en Londres es bastante cómodo y asequible, y de hecho me compré entradas para los 3 partidos que se jugaron en octubre de éste año. 2 se jugaron en Wembley, y por primera vez, uno en Twickenham, estadio conocidísimo entre los aficionados al rugby. En ese sentido, me daba por satisfecho con el menú de NFL que me había preparado: iba a disfrutar de un partido divisional entre Colts y Jaguars (Jag-wars, que dicen los americanos y que saca de quicio a ingleses), abuchear a muerte a los Giants en su partido contra Rams y más de lo mismo con los Redskins jugando “en casa” de los Bengals. Pero salió el calendario de 2016 y, casualidades de la vida, en una de las semanas en las que no tenía cita con la NFL en Inglaterra había un muy golosote Cowboys@Packers. Nuestros equipos frente a frente, y encima en Lambeau, como para pensárselo aunque sea.

Al principio nos lo tomamos a coña, sobretodo porque por cuestiones de trabajo esas fechas entre partidos son normalmente las únicas posibles para ir a casa a ver a la familia hasta pasadas las fiestas navideñas, pero al poco tiempo nos confirmaron que podíamos retrasarlas hasta noviembre… y ya no nos parecía tan descabellado. Es más, diría que lo más difícil estaba hecho, cuadrar fechas. “Seguro que cuesta un pastizal” fue lo siguiente que pensamos, casi como queriendo tener una excusa para cerrar el tema; y aquí no nos equivocamos. La indecisión nos retrasó muchísimo, y eso que estoy hablando de las primeras semanas de mayo, cuando los season ticket holders no tienen aún ni los billetes en la mano.

Las entradas y sus locos precios las íbamos mirando en TicketExchange, la página de Ticketmaster que lleva la NFL en donde aficionados de todos los equipos pueden comprar y vender sus entradas de forma segura. No os voy a mentir, acojona un huevo gastarte una pasta y en donde te dicen que, ya si eso, los tickets te los mandan por mail y que te los imprimes a tu nombre y con eso pasas. ¡El timo de la estampita versión yuesei!

– ¿Y si vamos y resulta que esas entradas no valen?

+ Que va, ¿no ves que lo promociona la NFL?

– Ya pero, ¿y si resulta que no valen?

+ Es veneno.

– Pero huele a canela…

Total, el tema se desvió y como ya he dicho antes, nos retrasó un copetín. Luego vas viendo que las entradas a las que más les echas el ojo se van yendo, que los precios suben aún más, y te desesperas. Cada vez parece más una locura. Porque claro, obviamente no te vas a dejar el dinero sólo en las entradas: está el alojamiento, el desplazamiento hasta el estadio y más cosas. Sumar y sumar. A unas malas, sabíamos que podíamos contar con un amigo que vive en Chicago y ahorrarnos el alojamiento, pero el viaje no es ninguna broma y eso sumaba más gestiones que ya detallaré un pelín más adelante.6Una tarde me dio por ser más pesado de lo habitual (que no queréis saber cuál es ese punto) y Amidala acabó cediendo siempre y cuando las entradas fueran “asequibles” y yo aceptara estar en la sideline de los Packers, cosa que me daba un poco igual porque ya estuve en el lado de los Cowboys cuando jugaron contra los Jaguars en Wembley (ay, qué bonico estaba Romo… un poco lisiado eso sí (algunas cosas nunca cambian (toma, multiple paréntesis como hizo mi Bro (aunque él con bastante más estilo y más largo (qué puto amo y sexy es))))). ¿Y cuando estaba ya todo decidido qué pasó? Que vamos a comprar las entradas y los gastos de gestión de Ticketmaster suben el precio de cada una más de 150$. Hijos de una hiena. Aquello sí que era un robo que ríete tú de lo de El Dioni. Otra hostia en la cara, nunca mejor dicho.

Al final nos decantamos por unas que, estoy seguro, iban a ser nuestra última intentona. íbamos a pagar lo que pretendíamos pagar por las otras antes de descubrir el gasto de gestión, y encima estando en peor sitio. Pero seguiría siendo en Lambeau, con eso bastaba. Fecha de compra: 22 de mayo. Desde la web me aseguraban que para 3 días antes del evento las tendría en el mail. Muy tranquilo no estaba, no os voy a engañar. Al final las entradas estuvieron listas para imprimir el 23 de agosto, y no os hacéis a la idea del subidón que te da eso. Entradas a mi nombre y todo en riguroso orden, como prometen en el anuncio, ninguna queja, desde luego.

Tras un desembolso así decidimos que lo mejor era esperar y tantear las webs de las distintas aerolíneas que cubren el vuelo Londres-Chicago con tiempo, ya que siendo el viaje tan adelante en el futuro, seguro que los precios variarían muchísimo. Con lo culo inquieto que yo soy (Amidala lo describiría como PLASTA), al día siguiente de lo que os acabo de contar con las entradas pagamos el viaje. Un puto día. El precio, hay que decir, estaba muy bien y no quería desaprovecharlo. De hecho, sigo muy contento por lo que pagamos. Lo de darse tanta prisa nos acabó sirviendo para una cosa (claro, qué voy a decir yo) y es que cuando los peores presagios del Brexit se cumplieron, la libra esterlina se desplomó de tal manera que nos habría hecho perder toda ventaja respecto al dólar estadounidense a la hora del cambio. Y de haber sido así, me parece que nos hubiéramos quedado con las ganas de ir.

En este punto vuelvo al tema de las gestiones que hablaba antes, más que nada porque15 desde finales de mayo hasta prácicamente el mes de octubre no hubo noticias importantes y fue más la interminable espera que otra cosa. El alojarnos en Chicago nos obligaba a viajar hasta Green Bay el día del partido, aunque tenía el kickoff previsto para las 3:25pm CT y eso nos daba margen de maniobra. Tras barajar las diferentes opciones (avión, tren, bus o coche) nos decantamos por la última por ser la más cómoda y por la flexibilidad que nos daba. El volar a Green Bay era indecentemente caro, el tren no nos venia bien de horas y el bus nos venía genial para la ida pero no teníamos opción viable para la vuelta. Intentamos cuadrar el tema con mil combinaciones diferentes, incluso la de pasar la noche allí tras el partido, pero una vez más, los “Wisconsianos” saben dónde hacer dinero. Claro que el alquilar un coche iba a traer consigo otros quebraderos de cabeza.

El primero de todos fue la necesidad de sacarse el permiso internacional de conducción ya que nuestro país no tiene ningún tipo de acuerdo con los Estados Unidos en este sentido y el carnet no sirve para circular allí si no está acompañado del ya citado permiso. El trámite es super sencillo hoy en día, pides cita en la página de la DGT, te plantas allí con tu cuerpo serrano, y tras pagar 10,10€ tienes tu permiso reshulón para un año entero. Hay ciertos requisitos que podéis rebuscar en la propia página, pero básicamente se trata de rellenar un formulario, llevar foto reciente y poco más. Nosotros, al vivir en Londres, teníamos que aprovechar las vacaciones de verano en casa para ir a sacárnoslo, y claro, en los meses de verano cualquiera se fía de un funcionario (¡un besi para todos los “trabajadores” del sector!). Ante mis miedos iniciales, todo se solucionó sin sobresaltos.

Otra cosa que implicaba el alquilar un coche era la necesidad de tener una tarjeta de crédito, algo que para muchos seguro que es vuestra opción preferida, pero nosotros no nos movemos más allá de la de débito así que había que sacarse una. Reuniones con los señoritos del Barclays: condición aquí, allá, límite de pasta y explicación sobre intereses aparte, otro trámite que solucionamos sin mayor historia a la vez que nos daba cierta tranquilidad en caso de cualquier imprevisto una vez en USA.

5Seguimos con más gestiones: Seguro de viaje. Algo vital cuando se conoce la faceta saca-pasta de la medicina estadounidense. A través de Olga y Antuán, unos youtubbrrs la mar de majos que viven en San Diego y que contaban su experiencia personal en cuestiones de seguros, conseguimos un descuento del 5% en el que contratamos. Explican cómo conseguirlo en éste video, y tengo que decir que IATI nos ofreció una cobertura cojonuda a un precio genial. Parece que me pagan a mi también por decirlo, pero no, habla un cliente satisfecho.

Ya por estas fechas, finales de agosto, recibo uno de los reveses más importantes en lo que a este viaje se refiere: Tony Romo se lesiona la espalda en el partido de pretemporada contra los Seattle Seahawks tras un golpe. Las previsiones eran que, como mínimo, estaría de baja hasta la semana 8 (el partido de Lambeau era la semana 6). Ésto suponía que el partido se descafeinaba ligeramente… aunque después apareció un tal Dak Prescott y, en fin, el resto ya lo conocéis. Simplemente quería plasmar mi decepción en aquel momento. Es más, en el trabajo, aparte de mi jefe que es fan de Vikings, tenemos al GM que es fan de Green Bay y pasó del insulto y la envidia inicial a un bullying continuo con el “váis a recibir una paliza bestial” o “me encantaría que las cámaras te enfocasen como único fan de Dallas en Lambeau, deprimidísimo con la sangría de puntos que estaréis recibiendo”. Y como el karma es muy puto, pues, también sabéis lo que terminó pasando. Lo he llamado bullying, pero nada más lejos, hay una relación footballera guay y un gran respeto profesional.

De hecho fue él quien me recomendó un programa que emitió la BBC con Reggie Yates, un10presentador de TV inglés que se dedica a viajar al más puro estilo Callejeros Viajeros, y siendo totalmente desconocedor de la NFL, se embarcó en un viaje a Green Bay contando cómo se vive el football en esa pequeña localidad. El capítulo se llama Touchdown USA y no os podéis imaginar cómo de arriba nos vinimos. ¿Sería posible vivir algo parecido en apenas un mes?

Seguimos. El cambio de divisa es algo de lo que hay que preocuparse también, aunque tengamos la tranquilidad de saber que la tarjeta de crédito estará ahí como plan B, nunca está de más llevar cash, sobretodo para las propinas. Madre mía qué hostiazos. A estas alturas de la película hay que decir que el cambio nos salió bastante peor de lo que hubiera sido antes de verano, pero bueno, no podíamos hacer nada así que para qué darle más vueltas.

A una semana del viaje alquilamos, por fin, el coche. Seguro waiver y GPS incluido. Gracias a nuestra compañía de teléfono teníamos datos móviles gratis en USA, pero no era plan de jugársela con problemas de conexión a la hora de seguir indicaciones de Google Maps así que creímos más que necesario el contratar el navegador. A la hora de elegir coche nos decantamos por un coche un poco grande, más que nada por la seguridad y el comfort que ofrecen sobre los compactos y más económicos. Un Chevrolet Cruze o similar era el coche que nos iba a tocar conducir, y yo estaba emocionado sobre desbloquear un logro que siempre he querido: conducir por las carreteras de Estados Unidos en un coche americano. Digamos que sólo el 50% del logro se cumplió, porque lo que terminaron dándonos fue un Volkswagen Jetta SE. Por supuestísimo, de transmisión automática. “El mejor seguro antirrobo que tienes en USA es que sea de cambio manual”, dice siempre  mi amigo Óscar. Un sabio, el tío.

He dejado para lo último la gestión MÁS COÑAZA que os podéis echar a la cara, y no es otra que el ESTA (siglas para Electronic System for Travel Authorization). Muy rápidamente, un formulario extensísimo que hay que rellenar (y pagar) para poder entrar en Estados Unidos, o bueno, más bien, para tener la opción de entrar al país siempre y cuando la tramitación sea aceptada, aunque luego esté en manos del miembro del Homeland Security dar el último sí para tu entrada a su territorio. Vamos, que puedes viajar hasta allí pero luego terminar en la frontera y que te manden de vuelta a casa si ven que algo no está en orden. La respuesta te la dan en un tope de 72 horas, y a nosotros nos llegó al mail tan pronto como al día siguiente. Todo en orden. El tema de presentarse ante el oficial de la frontera me daba cosica, más que nada por su fama de no pasar ni una y de ser tipos duros. Yo, como buen caballero, dejé a Amidala pasar primero y me esperé en la misma fila aunque hubiera algún otro sitio libre en otras ventanillas, pero sabía que aquello me beneficiaría.

A esto que estoy escuchando la conversación de Lady Favre con el oficial y sale el tema estrella: Motivo del viaje. Nada más y nada menos que ir a ver a los Packers… y va la tía y lo suelta tan campante en Chicago. EN CHICAGO. Joder con las vascas, vaya huevazos se gastan. Que para qué demonios iba a querer alguien ir a ver a los Packers, le pregunta, que a ver si no es conciente de que le puede negar la entrada ya sólo por eso. Y entre pitos y flautas, le cuenta la historia de como se hizo fan de Green Bay, que yo, ese tipo tan sexy y con cara de estar cagándose en los pantalones unos metros más atrás soy fan de Dallas y que venimos al partido del domingo. Me hace pasar para hablar conmigo también, que si aupa Romo, que él estudio en Eastern Illinois y que le tiene aprecio. Se nota a quién se enfrentaban los Cowboys ese fin de semana… tras el control rutinario, un “Go Cowboys!” de los buenos finaliza todo el gag. Un tío singular, aquel muchacho, y así sin más… Admitidos en USA. YEEEEHA!
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Ahora sí que sí, empieza el viaje de verdad.  Decir rápidamente que la noche antes de ponernos en marcha, los Chicago Cubs jugaban el primer partido de la NLCS contra los LA Dodgers y nos acercamos a los aledaños del mítico Wrigley Field para ver qué se cocía por allí y disfrutar del ambiente. Aunque el baseball no nos llamara demasiado en un principio, y tras un repasillo a las reglas básicas en un sports bar de los buenos, vivimos una experiencia increíble. Todos dejábamos el bocado a medias  para fijarnos en lo que pasaba en las pantallas, a Amidala escuchar a Joe Buck, no sé por qué, le ayudó a olvidar su haterismo por el “Bola-base”. Momento de confesión: tras un día de locura andando por la ciudad, estábamos tan cansados y teníamos que levantarnos tan temprano que tuvimos que marcharnos poco antes del Grand Slam que cerraba el partido a favor de Cubs. Escuchamos a la ciudad entera celebrarlo, y con pena, sí, pero había cosas más importantes a las que atender.
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Habíamos decidido coger el coche a las 7 de la mañana, cuanto antes, y en base a eso elegimos el “concesionario” que más cerca se encontraba de casa de nuestro amigo. A pesar de que para cuando nos acostamos el reloj pasaba considerablemente de la 1 de la madrugada y que la alarma estaba puesta a las 6 y poco, recuerdo despertarme casi una hora antes… de la emoción, pensaréis. Pues no, por la pedazo de tormenta que estaba cayendo en ese momento sobre la ciudad. Qué manera de llover. Al rato se despertó la señorita pensando, “espero que pare para cuando vayamos a salir de casa”, y éste alegre pensamiento le duró lo que tardó en mirar el móvil y ver que no nos quedaba más de media hora para ponernos en marcha.

Con todos los trastos encima, y un paraguas no lo suficientemente grande para los dos (un vasco necesitando un paraguas, ¡ya veis qué ironía!), fuimos a la parada del autobús que nos dejaría cerca del concesionario. Digo cerca, pero con lo que caía, lo mal que funcionaba el alcantarillado y el sueño que teníamos aquello era una travesía a nado. Pasamos por delante del Wrigley Field una vez más, y con el cielo queriendo amanecer descubríamos la resaca de la victoria del día anterior. La verdad es que la imagen estaba bastante chula. Ninguna incidencia más hasta llegar a nuestro destino, como “buenos ingleses” a las 7 en punto entramos por la puerta del chiringuito, y el trámite de recoger el coche que habíamos alquilado fue super rápido. Acostumbrarse a él, ya no tanto…

He dicho antes que nunca había conducido un coche automático, y entre eso y la tontería que tengo en la cabeza me hicieron pensar que el dejar un pedal para cada pie era una idea fetén: derecho para el acelerador (bien, todo controlado), izquierdo para el freno (caos absoluto). Los karts no te preparan para ésta mierda. Alguna vez he frenado en un coche manual con el pie izquierdo y os puedo asegurar que ninguna de las veces pisé el pedal tan fuerte como cuando intenté parar el Jetta dentro del garaje. Menudo frenazo, un plano al neumático que ni en la F1… y Amidala mirándome acojonada perdida. El pavo de AVIS allí, preguntándose qué pollas hacía y que por qué no salía. A duras penas saco el coche de allí y aparco en el primer sitio que veo… aún llovía, aunque es verdad que menos, y las luces eran más que necesarias a esas horas. Todo hubiera estado en orden si no llega a ser porque ¡no las encontraba! Entre los nervios del susto anterior, el intentar no cagarla durante el viaje, etc… aquello era el despelote. Finalmente, con mi cansada compañera de viaje hasta el gorro, nos ponemos en marcha tras configurar el GPS. ¡Destino Green Bay!


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Mi idea era hacer el camino lo más tranquilo posible, no parando aunque me tuviera que meter la matada del siglo, pero Amidala iba mirando las salidas de la interestatal en la que parecía haber un Starbucks para repostar café. Al rato, diría que a medio camino o así y tras haber pasado dos peajes bastante cercanos uno del otro cogí una de las salidas para ver si encontrábamos un sitio para pedir un café y estirar las piernas ya de paso. En una bifurcación se ve que tomé la que no era y nos desviamos del plan que acabábamos de improvisar, con tal suerte y fortuna que dimos de lleno con un dichoso Starbucks. Pam! La potra de Gartzete seguía intacta. Mensaje a la familia mientras la Lady pedía el café y aprovechaba para ir al aseo, un poco de Twitter y reemprendemos la marcha. Bueno, o lo intentamos, porque al apagar el motor se había apagado también el GPS y había que recalibrarlo. “¿Cual era la dirección de Lambeau?”, pregunto mientras empiezo a mover al coche. “Espera, que lo vuelvo a mirar” dice ella. Se pone blanca… deja hasta de respirar.

– Pero qué pasa, ¿estás bien?

+ ¡EL iPHONE! ¡NO LO TENGO! ¡ME LO HE DEJADO DENTRO!.

Aquí el acojone era ya total y no esperó ni a que parara del todo el coche, saltó y salió corriendo para el baño del Starbucks, en donde, gracias a Dios, su teléfono seguía allí. En los minutos posteriores al susto comentamos que fue una suerte que el GPS se apagara, porque de lo contrarío no sabíamos hasta cuando no se habría dado cuenta de que le faltaba el móvil. Nos incorporamos a la I-94, y tiramos millas. Tal cual. Es interesante cómo funciona el cerebro, acostumbrado toda la vida a seguir las señales e indicaciones en kilómetros, y lo laaaaargas que se pueden hacer unas míseras millas. El último gran tramo, una vez más por carreteras de cuatro carriles en las que puedes adelantar tanto como por la izquierda como por la derecha y con límite de 70mph si no recuerdo mal, fue interminable. Claro, ves que Green Bay queda como a 130, y piensas que en un pis-pas te plantas allí, pero si conviertes esas 130 millas a 209 kilómetros, normal que se haga largo. El viaje se hizo agradable, los paisajes me parecieron una pasada, de película total: las granjas típicas de la zona, los silos de agua, etc… Amidala insistía que quería pararse en Manitowoc, ciudad donde se grabó el documental Making a murderer, y yo pues como que no estaba por la labor; no entraba en mis planes el ser acusado falsamente y detenido poco antes de llegar a uno de los mejores eventos de mi vida. Faltaría más.

Cuando estábamos casi en Green Bay, y tras preguntar a la familia Twittera qué debíamos poner en nuestra pancarta para el partido, empezamos a ver como el tráfico se intensificaba, y encima la carretera se reconvertía a dos carriles. Vimos bastantes coches y caravanas pintadas con los colores verde y oro del equipo de Wisconsin, estaba claro a dónde estábamos llegando.
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Desde que compramos las entradas hasta que llegamos a Green Bay, me había parecido que a Amidala “no le hacía tanta ilusión” el viaje, que no digo que no quisiera hacerlo ni nada por el estilo pero era simplemente una sensación que me daba. Seguramente sea que ella lo puede disimular mejor, pero todo aquello cambió en el momento en el que cogimos la salida hacia Green Bay desde donde se podía apreciar Lambeau Field y su gran G a la derecha de la carretera. Aquí no hubo disimulos que funcionasen, según vio aquella estampa se puso a llorar de emoción (¡me hizo derramar alguna lágrima incluso a mi!) y no se pudo contener durante un buen rato.

Ahora venía otro punto de máxima importancia y es que al haber metido la dirección del estadio en el GPS, no teníamos otra que intentar aparcar lo más cerca posible, gastando el mínimo en aparcamiento. Seguimos la caravana de coches por Oneida Street, calle que te enfila hacia el estadio y en un momento dado, no sé muy bien por qué, se me ocurrió girar a la derecha.

Era una de las calles perpendiculares a Oneida y vimos a gente ofreciendo sitio en el parking de un centro religioso (no quiero llamarlo iglesia porque no era tal) y un
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poco más adelante un par de campas, con sitio a ambos lados de la calle. Preguntamos a un guardia de seguridad que estaba en una de las campas si había que pagar o si podíamos dejar el coche sin más. Nos dijo que si lo subíamos al césped había que pagar 15$ pero que en la calle era absolutamente gratis, así que lo dejáramos aparcado junto al bordillo. ¡Pues no nos hacía falta más! AAAAPARCAO’. Eran poco más de las 11 de la mañana.

Sacamos los básicos esenciales para llevar al estadio, todo metido en ámbas bolsas transparentes que tenemos de la NFL, y nos quitamos la ropa que nos sobraba. Porque, sí, contra todo pronóstico hacía una temperatura increíble y un solazo que pegaba la mar de ricamente. Yo llevaba una camiseta térmica puesta, pero ni sudadera, ni cazadora, me la jugué y me fui al estadio ligerito. Metí un gorro de invierno de Dallas por si refrescaba, más que nada porque con la gorra las orejas se me quedan heladas y me jode un huevo. Total, que según saco la foto a la calle para ver exactamente dónde habíamos dejado el coche en caso de no acordarnos (Oneida St con William Charles St) y miro hacia adelante para ver una cola tremenda seguir hacia el estadio. Llegamos en el momento idóneo, por lo que se ve.

Poco a poco nos íbamos acercando a Lambeau Field, parándonos mil y una veces, disfrutando e intentando asimilar dónde estábamos. Era una sensación extrañísima, veía a la gente empezar a preparar sus tailgates, las casas con las banderas, gente echando pases en las aceras, parkings… inolvidable. Bastante más fans tejanos de los que me esperaba, a buen seguro el buen hacer de Dak Prescott a los mandos y un record de 4-1 habían ayudado a que la gente se acercara. Los días previos al partido y tras mirar la Game day information que ofrece la página web del estadio, nos enteramos que iba a haber una celebración en el descanso como homenaje a la introducción al salón de la fama de… ¡Brett Favre! Amidala no cabía en sí (de odio, claro). Sólo el karma más cabrón habría sido capaz de preparar un evento así el día, quizá el ÚNICO día, en el que Amidala pisase Green Bay y Lambeau Field. Yo, por los suelos viendo su odio eterno, tuve el placer de contárselo además. Mi viaje ya estaba hecho.

Fotos de los puestos de comida, casas pegadas al estadio, el Doc Hutson Center, el Atrium, y todo lo que rodea al estadio (incluyendo las figuras de Vince Lombardi y Curly Lambeau, así como un lugar para imitar el archiconocido Lambeau Leap) nos vamos mezclando con la gente de allí. Preparamos el cartel para el partido, gracias a la idea de @Sillonbowl, y nos disponemos a entrar después de comprar el programa oficial del partido, con, como no, Brett Favre en portada. Según caminábamos hasta la puerta, podíamos escuchar a la gente murmurar sobre nuestro “Venímos desde Londres” plasmado en el cartel. Cuando nos ponemos en la fila y entablamos conversación con un padre y su hijo, me doy cuenta que nos estábamos poniendo en la entrada que no era, así que nos despedimos de ellos y nos vamos, ahora sí, a la correcta.

Esperando como estábamos, veo a un señora acercarse a mi, y de la nada me suelta que “Ésa camiseta no es muy buena para tener aquí”, señalando mi jersey Salute to Service de Dez Bryant. “Es más, ¿vienes de verde para que se note menos, eh?”. Qué cabrona, la vieja. Tras explicar de dónde veníamos (del mono, dije… la que lié en Wisconsin), me dijo que entendía que yo pudiera ser de Dallas, que explicaba mi poco criterio (un encanto de mujer). A Amidala, por supuesto, la felicitó por el buen gusto y por ser una chica tan maja. Cuando dejó de dar por culo, el fan que teníamos detrás con su hijo sobre los hombros nos explicó que iba a ser el primer partido del niño, del que además era su ¿octavo? cumpleaños. Todo esto mientras se abría una lata de cerveza. Como dije en Football Speech, “que la paternidad no disimule tu alcoholismo”.25

Entramos y lo segundo que hicimos (después de flipar mucho) fue alquilar las sillas para el campo, porque imagino que lo sabréis pero Lambeau Field no tiene asientos como tal, es una bancada para que entre más gente y se esté más acurrucadito y más protegido del frío. Así de paso hacen negocio con el alquiler de asientos. $6 dólares costaba cada uno, pero si vas a estar más de tres horas sentado, merece la pena tener respaldo y no apoyar tu buyate en el frío metal/piedra de la bancada. El error que cometímos fue el pillarlos nada más entrar porque luego tuvimos que cargar con ellos durante el tiempo en la Pro Shop y demás caminata que nos pegamos dentro. Se suelen agotar, así que por ese lado, tampoco lo consideramos como un error total.

El atrio del estadio es una pasada, es una imagen bastante habitual que se puede ver en los pre-games y se hace rarísimo estar allí. A la entrada nos obsequiaron con un can-holder, una especia de calcetín para el móvil que tan de moda estuvieron en su día, y servía para que la mano no se te jodiera de frío con la birra o refrigerio que tomaras. Imagino que también podría ser usado como abrigo para los huevos, en caso de que algún valiente lleve la mercancía fuera del envoltorio. Esto ya es más sensación mía, no lo he probado (¡ni volveré a hacerlo!). Cogimos uno de más, porque queríamos llevarle uno a Nuere, mi Bro, mi amor en pecado y más guarrerías que no puedo escribir aquí por si me leen mis allegados. También le compré un llavero toh molonguis de Lambeau, en la Packers Pro Shop y en las que las colas son HORRIBLES. Es verdad que el tema va rápido, pero si váis y tenéis pensado comprar algo, id cuanto antes. Amidala se compró entre otras muchas cosas, un Cheesehead.

Llegó el momento de buscar nuestros asientos y de colocar las sillas de alquiler. Me resultó curioso que el señor que me tocó al lado nos diera la bienvenida a los asientos, que era un placer tenernos allí. Algo parecido nos dijo un señor durante el tailgate, “gracias por venir”. Ya ves tú.

Como no habíamos comido nada Amidala se fue a comprar algo típico de la región, unas bolas de queso fritas (Cheese Curds) que estaban buenísimas. Si os soy sinceros, estaba tan impaciente que no notaba que tenía hambre siquiera. Los equipos habían calentado ya y cuando les tocó saltar al campo, hubo pitos para Dallas y vítores para los jugadores locales, siendo los últimos presentados uno a uno cuando llegaron a gente como Cobb, Nelson, y Aaron Rodgers.

Se acercaba el momento himno. Vale, ya por la tele parece ser que el himno es un acto en sí
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mismo, al margen de cualquier equipo, partido o evento en general. Pues vivirlo en un campo de la NFL es una sensación acojonante, los pelos como escarpias incluso minutos después. Siempre me ha gustado cómo celebran éste momento los americanos, y aquellos minutos fueron increíbles y difíciles de explicar, una vez más. No sólo es la letra, el tener a todo el mundo cantándolo (no vi a nadie arrodillarse), las banderacas que despliegan, los fuegos artificiales, el sonido de los cuatro helicópteros CV-22 que hacían el fly-over retumbando en todo el recinto… IM-PRE-SI-O-NAN-TE.

 Del partido en sí no voy a hablar, lo que sí voy a decir es que justo delante tenía a otro fan de Dallas que estaba viendo el partido con su hermano y sobrinos (todos Packersfans) y me estaba poniendo de los nervios incluso a mi. Llegué a pensar que me iban a calzar una hostia norteña a mi también ya sólo sea por compartir equipo, y porque no hacía más que chocarme la mano. En serio, insoportable, regocijándose de cada cagada como si los Cowboys no hicieran de eso. Cuando la victoria parecía clara ya me vine más arriba, esto también es cierto, pero al menos no me reía de los queseros en su puta cara.

Momento álgido fue ver a Favre en el campo. Perdón, el momento álgido fue la cara de Lady Favre con el viejales en la pantalla. ORO PURO.

Y tras unos buenos abucheos a McCarthy y varias horas después, el sólo motivo del viaje llegó a su fin con una victoria “imprevista” para Dallas. Yo contento, aunque a la vez un poco fastidiado por mi acompañante, sobretodo cuando me soltó: “Tú al menos ya habías visto ganar a Dallas en directo, yo me quedo sin ver ganar a los Packers en Lambeau”.

Una vez terminado el partido nos quedamos merodeando por allí y bajamos a la primera fila para sacar las fotos a pie de campo hasta que nos invitaron a salir. No me esperaba ver el parking tan lleno al salir, no por los coches en sí sino por la cantidad de gente que aún estaba bebiendo y viendo lo que quedaba de jornada en las televisiones allí instaladas. Que el partido estuviera roto antes del final seguro ayudó a vaciar el estadio antes, y es verdad que para cuando encontramos el coche y salimos, la cola no fue tan larga y salimos bastante rápido de allí. Hubo alguna retención por unas cuantas millas, pero nada del otro mundo, así que decidimos poner rumbo de vuelta a Chicago escuchando el SNF por la radio y con Amidala prometiéndome que no se iba a dormir para darme conversación y que se me hiciera más ameno el viaje… fracasando estrepitosamente. Cuando íbamos a pasar el segundo y último peaje, que era de los automáticos en los que has de meter el cambio justo (o de más, si vas sobrado), nos damos cuenta de que no tenemos suficiente… por 3 míseros céntimos. Pocos minutos después, y sin saber qué hacer, nos damos cuenta de que el peaje era de 1,5 dólares en vez de 1,80, como creíamos. Menos. Mal.

Antes de entregar el coche de vuelta en el aeropuerto de Chicago, ya que tienen un servicio de 24 horas, teníamos que repostar para dejar el depósito lleno (no he echado gasolina tan barato en mi vida, ¡daban ganas de invitar a la gente y todo!) y ya de paso aprovechamos para paramos en un Taco Bell a comer algo, vamos, que me pegué todo el viaje del tirón y a eso de las 23 habíamos dejado ya el coche con 401 millas a nuestras espaldas. Casi nada.

La vuelta a Chicago fue una odisea, y nos metimos a la cama a eso de las 2:30 am del lunes. Una paliza que mereció la pena en todos los sentidos. Es más, Amidala se lamentaba de no haber comprado entradas para el partido del jueves también (los Packers se enfrentaron a los Bears, de nuevo en Lambeau). Así de adictivo fue el viaje, nos hubiéramos pegado una paliza igual de grande tan sólo unos días después para volver a vivirlo. Cerramos el periplo footballero con un tour al Soldier Field en nuestro último día en la ciudad, y aún a día de hoy nos cuesta creer lo que vivimos a mediados de octubre.

Si habéis llegado al final, sois unos héroes, siento la chapada pero había que contarlo como pasó, y eso que me he dejado cosas en el tintero (sobretodo fotos, pero ha sido un dolor subirlas). Os lo completaré en persona algún día, si se tercia. Hasta entonces, ya sabéis donde estamos.

Un saludo de vuestro Amistoso Vecino Gartzman.

48

Así tengo el Ohio ahora mismo, ¡igualito que cuando vea a mi Bro!

Más vale tarde que… patada en los cojones

¿Hola? ¿He acertado? ¿Era así como se subía una entrada? Pues no me lo creo ni yo. Decía Gandalf El Gris que un mago no llegaba tarde, ni pronto, que llegaba exactamente cuando se lo proponía. Olé ahí G, ¡con dos!. Pues los Bros que llevan este blog de referencia en internéi no iban a ser menos que un tío que va en pijama largo y llegamos también cuando nos sale de las blakandekers. ¡Eh! y además de sepsis venimos discutiendo amistosamente la eterna pregunta:

  • ¡42!
  • Bro, que te me lías de respuesta… A lo que iba, que cada vez me decanto más por las tetas, ¡de esas como cabezas de enano!
  • Ya, pero es que un buen culo pa’forrá pelóhhhta

Con unos argumentos tan convincentes es difícil encontrar la unanimidad, así que seguimos en las mismas pero con más experiencia en la vida. Podríais pensar que entre tanto culo y teta (imaginarios) nos habíamos olvidado del blog, del football y de la madre que nos parió (a cada uno la suya) pero os equivocáis; solo en dos de esas tres opciones priorizamos los elementos ya descritos. Y es que no había más que ver nuestras cuentas de Twitter en días de partido en el ya conocido #NFLesp para confirmar que la facilidad para pensar/escribir estupideces sigue siendo innata en nuestras calenturientas mentes.

Se ve, además, que no teníamos bastante con demostrar poca vergüenza en los escritos y decidimos subir un nivel a nuestro proyecto común: estrenamos el Porncast con el que tanto hype creábamos en la red social del pajarillo azulete, ¡con hashtag y todo eh, a lo loco! #Porncast. Se caga la perra. Si no lo habéis escuchado os dejo en enlace al que llamamos el 00, el otro lo podéis enlazar una vez escuchéis el primero si os queda moral. Nadie os obliga a escucharlo, pero si lo hacéis, estáis bajo vuestra responsabilidad.

Antes de empezar con lo que nos atañe hoy, que es hacer un ligero repaso de como han llegado Giants y Patriots hasta la SuperBowl y lo que pasó con nuestros equipos por el camino, quiero dejaros este enlace creado por los amigos de FootballSpeech, FansNFLSpain y Sports Made In USA, en donde encontraréis los lugares en los que podréis ver la gran final del domingo en compañía de más locos trasnochadores como vosotros. Si tenéis Twitter, recordad usar #PreviaSB y #NFLesp hasta el domingo, y el mismo día del partido saldrá otro HT al que se pretende que sea trending topic a lo largo de la noche. Lo que vendría siendo lo chachi-guachi del día.

La última jornada sobre la que nos dio por escribir fue la 10, así que haremos un rápido fás-forguar hasta el final de la semana 17 contando un par de cosas puntuales, y después atacamos las distintas rondas de playoffs. Tranquilos que en este avance temporal no habrán sueños raros, ni agentes del FBI con cara de estreñido y dotados de nombres tales como Mark Benford y Demetri Noh. Eso ya no más.

La decimoquinta semana nos deparaba una sorpresa desagradable para la afición Cheesehead y es que verían cortada su temporada perfecta en casa de unos… aseguraos de tener el cinturón abrochado… ¡CHIEFS! con ganas de tocar las tres de la tarde. Habían pasado escollos mucho peores con una facilidad pasmosa y en un partido que no prometía ser ninguna excepción, zasca. Los de Kansas City supieron aprovechar el desajuste que crearon en el timing entre quarterback y receptores de Green Bay para pasarles la mano por delante de la cara y poder decirles: “Mira Rex Banner, llevo sombrero nuevo… O sea, mira Mike McCarthy, llevo el rotulador cerrado, no como tú, que pareces toooonto. Y yo hubiera pedido el chaaaallenge. Os prometo que fue así, con recochineo, lógico sabiendo que lo de no tirar el pañuelo rojo fue una gilipollez. Touchdown regalado para los ‘jefes’ y nuestro bro malagueño Caleionllorando de alegría. Y con razón.

Jim Harbaugh

"Puto CRUZZZZ" Tranqui Jim, nos pasa a todos.

Si de esta manera tan estúpida terminaba la senda victoriosa del campeón reinante los Cowboys seguían en su tónica particular de “ahora la cagamos… y ahora también la cagamos, pero menos”. Por suerte para mis nervios habíamos jugado un día antes y ganamos con soltura a unos Buccaneers muy venido abajo, coincidiendo también en que aquella jornada vimos como los Redskins podían con los Giants. Si llegan a cascar los Eagles también, el fin de semana hubiera sido redondo. Ni pillando el sábado por la noche se tiene esa suerte. El título de la NFC Este y el billete hacia la post-temporada parecían estar más cerca…

La casualidad quiso que el título de la Este se decidiera en la última jornada, entre Giants y Cowboys, por lo que la penúltima semana de competición fue un trámite para los de Dallas perdiendo (dejándose perder) en Philadelphia, con el gran infortunio de que Jason Garrett es tonto y sacó a Antonio Ramiro en una serie en la que ya no debió aparecer. ¿Que qué paso? Mano golpea casco, casco gana, mano para el puto arrastre. En una jugada de mieeeeeeerda (intento ser imparcial, sino hubiera añadido alguna ‘e‘ más para enfatizar mi desagrado) había conseguido no solo arriegar a su quarterback, sino que encima hipotecarlo para la siguiente jornada, la importante. Tenéis que ver mi cara al leer eso vía móvil, porque no sé si recordaréis que esta jornada se jugó el día de Nochebuena. Así me pasó lo que me pasó luego, salí para olvidar la desgracia y volví lesionado; resacalo llamó el médico. Y el día de Navidad, que cruz…

Y hablando de cruces, el llamado Víctor. ¿Puede haber tío más gilipollesco? Así de primeras podríamos pensar que sí, que basta con mirar la cara de quien recoge los snaps para Nueva York y que la respuesta llega por sí sola. Pues no, porque por mucho que me pese decirlo (y de lo sucio que me sienta al hacerlo… el decirlo, vaya) el pequeño de los Manning se está pegando una temporada muy buena. Siempre le vacilamos, pero la verdad es que nos está callando con estadísticas más que aceptables. No pasa nada Elisha, haces bien intentándolo, pero seguiremos vacilándote. ¿Si los Giants estarán en el Big Stage, podréis imaginar lo que pasó en el partido del día de Año Nuevo, verdad? Nos violinaron a base de bien. Dio la casualidad de que yo pude ver el partido en Londres, después de un Packers@Lions en el que Matt Flynn demostró al mundo que si hace falta tener los huevos como los de Espartero, los saca y en un momentito hace subir los de Rodgers por encima de su nivel de flotabilidad y tras otro partido en el que esperábamos revancha a muerte como era un Chiefs@Broncos con Orton en el papel de Satanás y Tebow en el de hijo del que todo lo ve. Yo no quería rellenos, yo quería que llegara el Sunday Night y ver lo que pasaba con mi equipo.

Al final pasó lo que tenía que pasar, que jugamos como el culo (para variar), pero al menos fue algo, porque nuestra secundaria ni se presentó al partido. Protagonista con (des)honor fue Newman, del que no olvidé recitar su árbol genealógico completo. Tal bochorno hizo que hasta cierta Lady que desde tiempo atrás se negaba a entender como podía odiar a mi equipo porque según ella hay que quererlo, admitiera que incluso en anteriores frustraciones me había quedado corto. Tuve que recordarle cierta catch-phrase que con el tiempo he repetido en innumerables ocasiones: Es muy duro ser un Cowboy.

Llegaba la semana de Wild-Card y mientras Packers y Niners (¡FLIPA!) descansaban en la NFC, Patriots y Ravens lo hacían en la AFC. Bengals@Texans, Lions@Saints, Falcons@Giants y Steelers@Broncos (sí, con el Tebowinómano) iban a jugarse el turrón. Sorpresón de aúpa en el Mile High Stadium en el que vimos a un Tebow insipirado que conectaba con Thomas ya en la prórroga para ganar el partido. Acojonante. Aunque más acojonante me resultó ver la actitud de la defensiva de los Steelers, no tenían ganas de placar, fueron demasiado confiados y si a todo le sumamos la mermada situación de Big Ben el resultado es el que se vio. Caos y vergüenza. Y encima hacía que tuviéramos que aguantar al tontolnaboeste una semana más. En el resto de citas, los Texans conseguían su primera victoria en playoff en su debut, los Saints no tuvieron problemas para vencer a los Lions y los Giants anotaron todos los puntos del partido.

"Ay, la lentilla..." Y así nació el Tebowing

Divisional Round. Por una vez, un nombre acorde con lo que vimos ya que todos los participantes habían sido los campeones en sus respectivas divisiones, aunque también estoy de acuerdo en que podríamos referirnos a esta ronda como la de Semifinales de Conferencia. Asuntos que no llevan a ningún sitio aparte, nos impacientábamos con los partidos, Saints@49ers, Broncos@Patriots, Texans@Ravens y la guinda del pastel, el Giants@Packers. Para mi hubo una gran sorpresa y fue la de la victoria de San Francisco, la de Nueva York en Lambeau me cabía más en la cabeza, aunque no la quisiera.

Vernon Davis y Alex Smith conectaron cuando más lo necesitaba su equipo, lo que daba pie a muchos comentarios de “Si ya decía yo que este chico era mú güeno” hasta que Brees puso a los suyos por delante y volvieron los “Puto asco de QB. ¡No está ni sudao’!”. Estas gilipolleces, por suerte, duraron 4 minutos que fue lo que faltaba de partido cuando el majete de Drew adelantaba a los Saints, para que acto seguido anotara Smith, volviera a anotar Drew, y cerrase el partido mi tocayo Alex. Euforia en un Candlestick lleno hasta la bandera.

A los jugadores de Green Bay me pareció verlos más relajados de lo que debían, incluso mis sensaciones fueron las mismas que tuve contra el partido contra Chiefs que comentaba antes. Sé que lo tuiteé incluso, pero no encuentro el tuit que lo demuestra. Decía algo así como “Este partido me recuerda al de KC, GB en plan: tranquilos que remontamos, remontamos… ¡aiba! Pues no”. Y es que el día en el que Aaron Rodgers no estuvo fino, las carencias defensivas fueron aún más evidente. Eso, y que los drops de los receptores eran para cortarles las manos, que total peor no lo iban a hacer. Campeón actual a casita, y los Giants que siguen avanzando. Primero se cargan a mi equipo y después al de mi Bro, os podéis imaginar con quien simpatizo en la SuperBowl.

Los Patriots supieron finiquitar rápido a un Tebow al que le cerraron la option por completo, fue incluso humillante, sobre todo el momento de Brady en la que puntea un balón en un tercer down. ¡Ese Tom! Por algo te fulas a la Bündchen, porque puedes hacer lo que quieras… siempre que sea lo que ella quiera. Los Ravens por su parte sufrieron más de la cuenta para doblegar a los Texans, que con T.J. Yates poco podían hacer. Enhorabuena al equipo del coach Willy Bistuer, no está nada mal, aunque sé que lo tuyo con Kubiak es irreconciliable (;D).

Ravens@Patriots y Giants@49ers fueron las Finales de Conferencia en la que la tónica fueron los errores garrafales. Lee Evans y Cundiff se llevaron el varapalo en Baltimore (suerte tienen que McNulty no estaba en el estadio que si no…) mientras que el joven Kyle Williams se los llevó por parte de San Francisco al perder un balón ya en la prórroga, dejando a los Giants una genial posesión de campo. Williams ya había ‘regalado’ un touchdown a Elisha and Co.hacía no demasiado así que tuvo que soportar unas bochornosas amenazas de muerte que le llegaban a su cuenta de Twitter.

Vernon ya vestía el uniforme Niner siendo un espermatozoide

Y así es como nuestra historia nos lleva a Indianápolis, en una reedición de aquella SuperBowl XLII, que curiosamente fue la primera a la que ‘de verdad’ presté atención. Como lo mismo nos da por seguir sorprendiendo al personal, no adelanto mis comentarios respecto al partido, vaya a ser que escribamos otra entrada así, a lo loco, y nos repitamos. Por si acaso no llega, un par de cuestiones:

La primera es que animaré a los Patriots, 555 lo razonó muy bien en su blog; si eres de los Cowboys (entre otros) es razón suficiente para animar a los de New England. Muchas gracias compañero. Y la segunda recordar que el año pasado sacamos una ‘guía’ de como había que prepararse para una SuperBowl, no estaría de más echarle un vistazo si os la perdisteis. Buscad en la categoría de SuperBROwl, en la columna derecha del blog, si os interesa.

Nada más, esperamos que nos sepáis perdonar este prolongado tiempo de inactividad y que disfrutéis del partido. Ya sabréis de nosotros, ya descubriréis por que lo digo… Agur!

Super BROwl: Review

La Super BROwl es… como un toro. Como un toro en un encierro. Y es que Jesulín parecía tonto al decirlo, pero, ay amigos, estaba hecho un poeta. Solo hay que recordar ese temazo, “Toa, toa, toa, te necesito toa”. Bravo. La cuestión es que la Super BROwl llega, enorme, bestial, inmensa, a donde ti. Te embiste con fuerza durante unos segundo (en realidad son horas, pero segundos parecen), y después te deja baldado. Agotado y sin saber que hacer. Miras atrás y la ves alejarse, como un toro corriendo hacia la plaza…

Los números lo indican, 9 11, estamos de encerrar.

Así es la Super BROwl y así la vivimos Gartzo y el menda, en maravillosa compañía. Hacer una crónica sobre el partido en sí, sobre la Super Bowl, me resulta harto difícil. ¡Qué partido! Por eso nos centraremos en como vivimos la Super BROwl en general, desde la tarde hasta la madrugada.

Por motivos de gerencia y calidad de imagen, tuvimos que viajar hasta la Green capital, que para los incultos que no lo sepan es Vitoria-Gasteiz. Dejar mi amada villa para ir a esa urbe maldita supone un sacrificio enorme, pero por la Super BROwl, cualquier cosa. Así pues, nos recibió Amidala1613 en la “estación” de autobuses y nos vimos dispuestos a seguir los mandamientos que habíamos predicado. Antes de nada, para tomar algo, nos fuimos a Green Bay. Sí, sí, como lo leéis. A Green Bay. Vale, que igual no era el Green Bay de Wisconsin, puede ser, que solo era un bar llamado Green Bay, lo acepto, pero ¡eh!, que no se diga: Estuvimos en (el) Green Bay. Eso sí, el dueño un poco chusteras, porque al parecer no ponía fútbol americano a menos que hubiera poca gente, alegando que si no se quejaban… ¡Pringau! Una de las fantasías no-eróticas, pero que podría dar pie a situaciones sí-erótico-festivas, que compartimos Gartzo y yo es la de montar un bar “que se te cae el ojo” con pantallas enormicerridas, mesas repletas de panchitos y buena música (¡y sin anuncios del spotify!). Y en esas pantallas de un gritón de pulgadas, football. A todas horas. ¡Anda que no molaría!

Desgraciadamente en (el) Green Bay de eso no había, así que tuvimos que ver el debut de Fernando Torres con los Samsungs, y después la magnifica, inapelable, incontestable e inigualable victoria del R. Madrid ante la R. Suciedad Sociedad. Pero no aguantamos mucho más, ya que, seamos serios, no moríamos de ganas. Las tripas nos regurgitaban y no del hambre, que algunos ya se habían saciado. Los nervios podían con nosotros, y por mucho que navegásemos por la internei solo un ovoide nos podía relajar. Y así nos fuimos a Chez Amidala, con nuestras gorras (pero sin pose R(omo)edneck), nuestros jerseys y nuestras recién adquiridas muñequeras donde poder apuntar las jugadas. ¡Bueno! Si ya se cagaba la perra con lo que nos motivábamos, y flipábamos, echando unos pases “a pelo”, con la muñequera en el brazo eso iba a ser la locura. Ya me veía cantando jugadas mientras la consultaba, a lo Tom Brady. El siguiente paso es liarme con una súper modelo, aviso.

- ¿Qué te pongo? – Una Super Bowl XLIV, por favor. – Marchando una de Saints @ Colts

Cuando pudimos, salimos a la calle, y a la luz de las farolas echamos unos pases, con huddles incluidos. Todo muy yuesei. Como no teníamos una buena hoja de jugadas (está en proceso) nos contentamos con un cromo de, atentos, Justin Bieber. Sí, a eso nos rebajó el mono. No voy a relatar por que Amidala, ya que ni Gartzo ni yo poseeríamos semejante documento, tenía dicho cromo, pero diré que era por una buena causa, y casi, casi, justificable. Pues así estábamos, “vamos a hacer la yustín biber (se dice BIIIIIIIIIIIIIIBER, no Bieber, subnormal de mierda), flequillo, pantalón, manga derecha. On three. Hut”. Yo corría la ruta y Gartzo me la pasaba. Que jugadas. Que estilo. Que maestría, sí, maestría. Recepciones a una mano en carrera y jugadas de engaño. Lo que aprende uno viendo Friday Night Lights y jugando al Madden. Hay imágenes. Hay incluso un video, un video en el que se puede apreciar la paciencia que la señorita tiene con nosotros y en el que no oculta ese “PFF” tan fácil de traducir: “Con vaya par de gilipollas que me he ido a juntar”.  Lo que pensaron las señoras que pasaban por allí sigue siendo una incógnita.

No estamos creando hype, ni mucho menos, o tratando de ganar visitas, como algunos pérfidos y malandrines insinúan. Simplemente lo comentamos. Lo añadiremos a esta misma entrada cuando lo tengamos listo porque nos está dando algún problema que otro. Será que somos unos cremas.

El vecindario estaba atelecido ante nuestra calidad, y seguro que más de uno pensaba “Pa’ que quiero ver yo la chuper bowl esa, si estos chavales lo hacen mucho mejor”. Fijo. Amidala, eso sí, fue un poco nena, y ni siquiera quiso hacer de Center para iniciar las jugadas… “¡Qué a aquí me conocen!”. MARICONADAS.

EDITADO Aquí está el vídeo por fin. Pura crema… (y sí, el motion está hecho con esa pierna a posta, para que se viera en cámara… ehem,,,)

Una vez pasó la calentada, nos volvimos a casa a ver como el tiempo pasaba cada vez más despacio. ¿¡Qué hacemos, pardiez, que hacemos!? Pues yo les pasé las fotos de Londres (sí, ahora, ya me vale) y las dos temporadas de The League, y luego nos pusimos Un Domingo Cualquiera, con Al Pacino dándolo todo, y el partido final. Si algún día hacen una biopic de Favre, por favor, que Dennis Quaid sea el protagonista. Es que Jack “Cap” Rooney es igualito. La peli además nos dejó la magnifica frase “este mineral se convertirá en acero de primera”, dicha en uno de esos palcos VIP durante el encuentro decisivo de la temporada. Magnifica. También nos pusimos Rudy, que es tan bonita.

Más o menos así

Después de una cenita cortesía de nuestros anfitriones, los nervios seguían in crescendo. No nos creíamos lo poco que faltaba, y las ganas que teníamos. ¡Qué empiece ya! Y a las 0:00, marcando el inicio del lunes, 6 horas antes de que nos tuviéramos que levantar, empezó la retransmisión. ¡Vamos! Todos al salón. Pantallón con el plus en HD y una mesa repleta de mierdas, como mandan los canones. Desgraciadamente, se nos olvidó hacer fotos, pero teníamos cortezas de cerdo (que ricas, tenían su parte dura y su parte blandita, que además estaba como fresquita), doritos, patatas fritas, pelotazos, ¡donuts de fresa!, filipinos, chips ahoy… Que rico todo. En los minutos previos hubo reportajes, mucha cámara aérea, nervios (y mala hostia) porque el sonido se solapaba, y más mala hostia aún cuando el sonido en ingles se iba, durante los parones, principalmente. Poner el audio de la retransmisión en castellano era duro, pero necesario.

La presentación de ambos equipos fue ES-PEC-TA-CU-LAR. De flipar, vamos. En la de los Steelers sonaba Knights of Cydonia, de MUSE, de fondo. Motivación por las nubes y no es mi equipo. Yo pensaba que la de los Packers no podía ser mejor, que Knights of Cydonia es la hostia en bicicleta y sin ruedines. Pero nada. Empieza la de los Packs y… BUENO. Wolfmother y su Joker and the Thief. La locura Josebas, todo el temazo. Si ya de por sí es bueno, el principio es perfecto para motivarte. Cámara girando alrededor, cambios de planos con los golpes de batería, mientras el tío del bigote echaba un speech motivandote (aún más) con las virtudes del equipo. Rodgers sacaba su sonrisilla de follador anal y Matthews mostraba ese par de cabezas que tiene incrustadas en los brazos. ¡VAMOS!

Y entonces vino el himno. Silence, please. Sale la Aguilera to’ emperifollada y se dispone a cantar. Gorra en el pecho y mirada al cielo. Alguna, víbora ella, se empeñaba en decir que desde el embarazo se parecía a Joaquín Reyes, con esos mofletotes. Nos da igual, leñes. Está güenorra y le dábamos nuestro amor. Y así empieza a cantar. Lagrimas a flor de piel y los pelos como escarpias. Solo nos faltaba cierta bandera que a alguien se le había olvidado. Y entonces, nuestro experto dice: “Un momento, ¿ahí no se ha colado?What? Pues no sé, ni idea, no me he fijado. “Que sí, que sí, que esta frase no la dicho” Pfffff, Joder Christina, en el evento más importante de los Estados Juntitos vas y la lías petardísima. Luego se excusó diciendo que si los nervios, que la presión, que si lo que importaba era el sentimiento y el amor por esta gran nación… Eso no la libró de una oleada de comentarios por Internet, a cada cual más divertido. Como el de @fauxjohnmadden, que comentaba que la versión de himno de la Aguilera cabía en un tweet, ya que tenía menos de 140 caracteres.

¿Porque me pitarán los oídos?

Y empezó el partido. Me sorprendió la señal, ya que siempre he pensado que los marcadores de la FOX son puta mierda, no me gustan nada y estos eran bastante majos, una barra inferior bien clara. La cuestión es que no era la señal de FOX, si no la de la NFL Network. Aparte, al principio hubo un par de parones que causaron las iras de nuestra anfitriona. ¡Ay, como se nota que está acostumbrada a la buena vida! Después de pasarte mil y un partidos viendo pixeles pelearse por otro pixel, con continuos parones, poder distinguir los pelos de la barba de Big Ben es todo un orgasmo para el paladar. Al principio tampoco se mostraban las líneas de scrimage y primer down, cagada fina… Pero bueno, así fue avanzando el partido hasta llegar al descanso.

Y con el descanso llegaron los Black Eyed Peas. Primero nos pusieron a Keith Urban, que llevaba una camiseta de “estoy to’ buenorro y ya puedo ser un yonkarra que todas las chavalillas palmean por mí”, enseñando pechamen y tal. Nunca un escote me dio tanto asquete. Luego también vimos a Maroon 5, más recatados en vestimenta, y que, sin ser de mis favoritos, me molan más musicalmente. Y por fin, el espectáculo. Rápidos como siempre, el escenario estaba montado en un pis pas, una especie de islas, con muchos bailarines por el campo. Y los BEP bajando del pantallón, con unos trajes futuristas, pads de diamantes, trajes de luces (no de torero, de luces de verdad), un “casco” a lo “¿Qué cojones?” y demás vestimentas ciencia ficción. A todo esto, ¿Cuánto les ha pagado Tron por la publicidad? Porque mother mine of the beauty love, que dicen los ingleses. Me viene ahora otra pregunta. Si la cámara está en el, digamos, lado Este del estadio, por lo que los BEP siempre miran hacía ahí, los del Oeste que hacen, ¿contentarse en mirarles los culos? Que bueno, el de la Fergie es entendible, a pesar de lo que algunos fariseos digan, pero el del resto. Apuf.

Para que elegir... Melosfo a los dos, ¡y listo!

La cuestión es que el espectáculo fue una puta mierda. Bueno, perdón, el espectáculo estuvo bien, decente. Pero como concierto, una grandiosa y puta mierda. Por favor, que estridencias, que gallos, que chillidos, que dolor de oídos, que manera de sangrar de las orejas. Ni siquiera Slash lo pudo salvar. El pobre lo tuvo que pasar fatal con la Fergie frotándosele en plan putita vietnamita. “Joder, joder, joder, que me estoy poniendo malo. Menos mal que la guitarra me tapa la erección”. Como también se comentaba por Twitter, los BEP son para escuchar en un garito a las 4 de la madrugada, en modo disco, borracho perdido, y así romperte y darlo todo. Cero conciertos, please. Que vuelvan el viejo y buen rock’n’roll.

Y la segunda parte llegó. Nervios, tensión, alegrías, cabreos, más nervios y más tensión, y por fin, éxtasis. En cuarto down, incompleto de Big Ben que decantaba el partido a favor de los Packers. ¡Vamos! ¡Campeones, campeones, oe oe oe! Bueno, que ilusión, que alegría, que felicidad. Mucho confeti (nosotros nos acordábamos del hijo de Brees, que lo miraba como si fuera lo más bonito y espectacular de mundo, con una cara de asombro, con esos cascos enormes. ¡Que ricura!), todos con sus camisetas de champions, una tía con gafas empeñada en entrevistar a Aaron Rodgers a pesar de estar rodeado de un gritón de personas. Pero jovena, vamos a ver, ya tendrá tiempo de llenarte las gafas de… Bueno, de darte esa entrevista más tarde, déjale en paz, que lo disfrute, y tú vete comprándote unos limpiaparabrisas para esas lentes, que los vas a necesitar. Apareció el cansino de Goodell, bla bla bla, Goodell muerete, estaba por ahí Barr Starr, mítico QB de los Packers, y llegó el Lombardi, de las manos de … ,QB de los Cowboys. Todos los jugadores tocándolo, sacándole fotos, besándolo, ¡ay que bonito es! Mark Murphy, el presi de los Packs, por fin coge el trofeo, lo alza y habla sobre lo bonito que es y todo eso. Ves subir a Aaron Rodgers por detrás y babeas pensando en lo que dirá, como lo celebrará y esas cosas.

Después de tres años, los reyes por fin se han dado cuenta de que quería un cinturón, y no más calcetines

¡Y pam! Se corta la señal. What? No es posible. No puede ser. No son así. No pueden ser tan HIJOS DE PUTA. Cambia a ver. Pon otro dial. No puede ser. ¿Pero vamos a ver? ¿Qué dan ahora? ¿El torneo de tenis de Shangai entre Eslovaquia y Kirguizistán? ¿Una peli chusteras? ¿Volley playa con chicas en bikini? No. No señores, no daban nada de eso, ni siquiera el clásico porno del plus, que aunque sea habría merecido la pena. Dieron anuncios. En vez de la entrega de trofeo completa, dieron anuncios. Anuncios, anuncios y más anuncios. Pero PUTA MIERDA. Seréis HIJOS DE PUTA. Que mala hostia se nos quedó a todos. Total, que entre pitos y flautas, se nos hacía tarde y al día siguiente teníamos que ir a trabajar/clase. Así que nos fuimos al sofá-cama (uno, en singular, Gartzo y yo compartiendo el sofá-cama) y sin mariconadas nos dispusimos a dormir una hora. Que muerte, por los cielos. Al día siguiente un cuto de muerte, y nosotros como dos tontacos en la estación de autobuses. Felices, eso sí, pero que muerte.

Así terminó nuestra Super BROwl, con un día de trabajo en el que parecía que estaba picando maíz de las cabezadas que daba. ¡Pero anda que no moló, ni nada! Hay que repetirlo sí o sí.

Y para terminar, un par de apuntes cortos que me acaban de venir a la mente:

–          Que alguien le diga a Mike McCarthy que el rotu Eding, si te lo vas a poner en la gorra, por detrás, se tapa, que si no, pasa lo que pasa, y el banquillo se descojona de ti porque tienes el cocorote cual compresa en plena regla…

–          Que alguien le diga a Rashard Mendenhall que vaya al oculista, que un día de estos, con un placaje fuerte se le van a salir los ojos. ¡Madre mía, que manera de abrirlos!

¿A vosotros que tal os fue?

- Se me ha congelado la sonrisa – ¡A mi los ojos!

 

¿Criticar por criticar?


Uno. Hago el arquero

El mundo del football es unánime. Puede que, por una vez en su larga historia, todos estén de acuerdo: Aaron Rodgers es la rehostia. No es simplemente bueno o muy bueno, ni es la hostia. Es la rehostia. Desde la blogosfera se escriben alabanzas más serias, más neutras y más imbéciles.

Pero no solo eso, no. Los analistas estadounidenses, muy cools (pero cools de guays, no de frescos. Que luego lees dos titulares de diferentes periódicos y en uno dicen que las relaciones de Patonso y Hamiltongo están muy bien, y en otro que se han enfriado) ellos, también alaban las pericias del quarterback oriundo de California. No es para menos, al fin y al cabo, quien no alabaría a un jugador cuyas estadísticas en sus tres primeros partidos de play offs son 77 de 105 pases (73,3%), 968 yardas, 10 touchdowns y una intercepción para un QB Rating de 129,4. Y a eso hay que sumarle 30 yardas en 8 carreras, para 2 TD. Una pasada, vamos. Llega un momento que hasta su rival del próximo partido se deshace en elogios hacia su persona. Sí, sí, Julius Peepers, temible defensive end de los Bears ha comentado que ARod12, como le llamamos los colegas, es la rehostia (literal eh, nada inventado). El mejor quarterback al que se van a enfrentar. Bueno, pensaran algunos, estos son los clásicos elogios que se dedican al contrario antes del partido, para parecer un rival respetuoso.

Dos. Marco un Tasdawn.

Pero es que ahora mismo, hasta su predecesor, maestro Jedi, sensei y como queráis llamarlo, dice que lo de Aaron Rodgers es una barbaridad. Que van a ganar la Super Bowl porque son la repera, y que, atentos amantes del mito, no hay resquemor, ni nada de eso, está muy contento por ellos, y por el legado que ha dejado. Declaraciones, cuanto meno, alejadas de las de hace unas semanas, en las que pedía a los Bears, no olvidemos, rival de los Packers por el título de la NFC, que les ganaran y les privaran así de los play offs. Ay, Bretti, Bretti.

Pero volvamos a Mr. Aaron Rodgers, que parece que el 4 siempre tiene que robar protagonismo. Decía que el mundo del football era unánime, pero dentro de esta lluvia de alabanzas, lamidas de culo y pajillas por debajo de la mesa, aún surgen algunos insurgentes que se niegan a aceptar a Rodgers como un QB de la élite. El pobre muchacho siempre ha cargado con una losa sobre sus hombros. En la primera temporada no estaba a la altura del mito, bla bla bla. En la segunda, aguantaba demasiado el balón antes de pasarla y bla bla bla, amén de no ser capaz de ganar al 4. Y luego no fue capaz de ganar en play offs (claro, todo culpa suya, y si en tu primera oportunidad no ganas, apaga y vámonos…). Vaya pakomaru. Esa losa, la de no ganar en play offs le ha seguido hasta la victoria ante los Eagles. Pero aún así, todavía sigue teniendo opositores que se empeñan en sacarle pegas de cualquier error. Dos de ellos me han dejado tan flipados, que me veo obligado a comentarlos:

Tres. Bien lo celebro

El primero es una crítica a la persona, a Aaron Charles. Por negarse a firmar un autógrafo a una pobre enferma de cáncer. Que malvado es, que hideputa, zafio, ruin y perverso. A una pobre enferma. ¡Como se atreve! La trató como una leprosa, dicen algunos. No se merece vivir, claman otros. A la silla con él, piden desde Texas. La susodicha, Jen Cavanaugh, ha tenido que salir en defensa del 12, alegando que los jugadores tienen todo el derecho a elegir si firman o no un autógrafo y que hace unas semanas ya le firmó una camiseta (y de las rosas además, es un valiente Aaron Charles). Incluso años atrás, le firmó varias cosillas más. Tiene cojones la cosa, la verdad. ¿A santo de que viene esto? Vaya salida de madre, por dios. Como dice en el artículo, no se comenta nada de los esfuerzos de Rodgers para contentar a un chaval de 13 años, paciente a la espera de un transplante de corazón, a pasar el día más feliz de su vida en un entrenamiento de los Packs. Joder, si hasta se me sale la lagrimilla al escribir esto.

El segundo artículo es de índole deportiva. Me ha sorprendido mucho leer que hay gente que sigue sin estar impresionada por el nivel de Rodgers. Y que oye, nosotros tampoco deberíamos estarlo. Que necesita una victoria en la Super Bowl, que hasta entonces nanai. Y yo me pregunto, ¿y cuando la gane (Porque la ganará)? Entonces, ¿Qué? ¿”Fue gracias a la defensa”? ¿”Una Super Bowl la gana cualquiera”? ¿”Hasta Elisha tiene un anillo”?

Cuatro. Y te penetro.

¿Son imprescindibles los títulos para valorar a un jugador? Si no has ganado nunca una Super Bowl, si no tienes un anillo en tu mano, ¿eres peor que cualquiera que sí lo tenga? ¿Es Terrel Owens, a pesar de su bocaza, peor receptor que, que sé yo, Lance Moore o Marques Colston (con todos mis respetos a estos dos)? ¿Dan Marino peor quarterback que Eli Manning o Big Ben? ¿Se merecía Wesley Sneijder el Balón de Oro por encima de Lionel Messi, Andres Iniesta o Xavi Hernandez, por haber ganado el triplete con el Internazionale? ¿Gente como Joseba Beloki o el Chava Jimenez son peores que Lance “testículos de acero” Amstrong?

Que cada cual piense como quiera… Pero no.

7 Dallas Cowboys @ Green Bay Packers 45

Un partido entre los Packers y los Cowboys siempre es algo bonito de ver. Ambos equipos mantienen un dura rivalidad, a pesar de no estar en la misma división, desde la llamada Ice Bowl. Jugar un partido en semejantes condiciones atmosféricas siempre curte, y si se enfrentan los dos equipos más fuertes de la liga… Pues más.

¡Asín de malos son los Cowboys!

Por si fuera poco, este encuentro también suponía un enfrentamiento directo entre los dos autores del blog. Nuere, fiel seguidor de la magnifica y noble franquicia de los Green Bay Packers. Y Gartzo, valiente incondicional del equipo de America, los Dallas Cowboys. ¡¡Cuantos partidos habrá visto el Madden entre estos dos equipos!! Y con todo tipo de resultados. Victorias apabullantes, derrotas dolorosísimas, remontadas épico-decadentes… Un sinfín de anécdotas.

 

A pesar de que ambos equipos estaban destinados a luchar por la NFC, sus resultados no podían ser más distintos. Los Cowboys tenían un record de 1-6, habiendo perdido los 4 últimos partidos. Los Packers, en cambio, llegaban con la moral por las nubes, tras ganar a Vikings y Jets, y con un balance de 6-3. Aún así, no eran buenos números para un aspirante a la Super Bowl.

Shamina mina, eh eh, waka waka, je je

El partido empezó de manera “extraña”. Los ‘boys no pudieron completar su drive y tuvieron que realizar un punt (esto no es lo extraño), tras el cual los Packs comenzaban una serie de jugadas bien hilvanadas. Un screen-pass a Brandon Jackson, una carrerita del mismo, Aaron Rodgers saliendo del pocket, un susto de James Jones, con un fumble que recuperó Jordy Nelson…Así se plantaron en la 35 de Dallas, dispuestos a chutar un field goal de 54 yardas. Antes, en 3rd&3 Rodgers había sufrido un señor sack que les dejó en 4th&15. Pues bien, el FG fue bloqueado, y recuperado por Marcus Spears, hermano negro de Britney y defensive end de los Cowboys.

El siguiente drive finalizó con una perdida. Jon Kitna fue interceptado por Sam Shields, el cornerback novato y no drafteado de los Packs. Hay buena perlas en esta posición para cuando Woodson se retire. Ya he mencionado que Tramon Williams está haciendo una gran temporada, digna de Pro-bowl. Lider en interceptaciones, no descansa y es quien retorna los punts. Esta interceptación dio paso al último drive del primer cuarto, periodo sin anotación, preludio de un festival de puntos. En este maravilloso cuarto, Green Bay se llegó a poner 0-28 en el marcador. Jackson anotó en dos ocasiones, una tras un pase de 9 yardas y una carrera de 2. Greg Jennings volvió a demostrar su clase en una recepción de 8 yardas, tras la cual Bryan McCann, el kick returner de Dallas, sufrió un fumble recuperado para TD por Nick Collins.

¡Que feliz el niño anotando un tashdawn!

Los pobres ‘boys pudieron maquillar el resultado, con un TD de Dez Bryant en el último drive de los texanos en la primera mitad. Vaya joyita tienen, capaz de, siendo novato, cargar con todo el peso del ataque. Y es que se trata de un WR altamente explosivo, muy rápido, con manos seguras y capaz de crear jugadas tras la recepción, rompiendo placajes, lo cual le sirve para ganar buenas posiciones retornando los punts.Pero también hubo tiempo para las demostraciones defensivas. Clay Matthews III, en su noche bajo escucha, marcó una nueva muesca en su revolver, logrando un sack de 8 yardas.

Al descanso el partido ya estaba roto y listo para sentencia. Solo quedaban jugadas para el lucimiento personal. Jones logró un merecido touchdown, que le dejó con 123 yardas en 8 recepciones. Dez Bryant seguía a lo suyo, siendo el líder de estos Cowboys. Mason Crosby se resarció, con un FG facilito, de 26 yardas, y el pobre Kitna volvió a ser interceptado, esta vez por Matthews, quien logró llegar a la zona de anotación, cuajando así un gran partido. Rodgers amplió a tres sus partidos sin interceptaciones, después de un inicio fallón, logrando 289 yardas en 27 de 34 pases, para un QB Rating de 131.5. Lejos del 63.6 de su veterano contrincante.

¿La O con un canuto? ¿No vale con la boca?

Tras esta dolorosa derrota, la paciencia de Jerry Jones llegó al límite, y decidió echar a su head coach, Wade Phillips. Era un clamor popular, y todo indica a que ha sido la decisión más adecuada. Su sustituto, el ex-coordinador ofensivo Jason Garrett le ha dado otro aire al equipo, pero eso os lo puede explicar mejor Gartzo.

Yo, por mi parte, me he mostrado como un aficionado noble y caballeroso, de los que saben perder, y también ganar (que no todos saben), y pudiendo haber lanzado mis mofas hacia los aficionados texanos, he optado por un respetuoso silencio. Bastante humillación es ver al equipo destinado a ganar la Super bowl en su propio estado con semejante balance…

Aunque ahora que estoy con la crónica…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Febrero el Cowboys Stadium verá un equipo de verdad.

¡¡¡¡¡Se siente, Gartzo!!!!!

9 Green Bay Packers – New York Jets 0

Desde Monday Night Blog apoyamos a todas las aficionadas, sean del equipo que sean.

Podía ser este uno de los partidos más difíciles de la temporada para los Green Bay Packers. Venían con su habitual racha de lesiones y delante tenían a los New York Jets, en aquel momento, el equipo más en forma de la liga. Con un LaDainian Tomlinson renacido, el juego de carrera era lo opuesto al de los Packs, y teniendo el cuenta que el viento soplaba con fuerza en la ciudad de al lado a la ciudad que nunca duerme, dificultando el juego aéreo, pintaban bastos para el único equipo de la NFL propiedad de sus socios. Vaya frasecita me acabo de marcar. Una vez recuperéis el aliento, ¡vamos allá!

A ver como te lo explico. Con este frescamen me apetece cero salir a jugar.

Aun así, no fue este partido uno de esos que crean afición, y la verdad es que por eso me ha costado tanto escribir la crónica. De hecho, es posible que sea el resumen de los Packers más soseras que leáis. Y es que seré sincero, me lo quiero quitar de encima cuanto antes. El marcador refleja con claridad lo que fue el partido. Tres field goals y pa’ casa.

Muchos se pueden preguntar como es que un equipo con un ataque aéreo tan explosivo como el de los Packers no anotara más puntos. Bien es cierto que la defensa de los Jets es fortísima. Como comentábamos, cuentan con dos cornerbacks de altísima calidad, Darrelle Revis y Antonio Cromartie, capaces de secar a los principales receptores de cada equipo. Pero no fue ese el principal motivo. Fueron las mencionadas condiciones meteorológicas las que marcaron sobremanera el partido. Con semejante ventisca, lanzar un pase era como jugar a la ruleta rusa con una pistola automática. Así que ambos equipos fueron a lo seguro, en plan amarrategui, y jugaron mucho el ovoide por tierra. Todo parece indicar a que con este planteamiento serían los Jets los que se llevaran el gato al agua. Como he comentado, LT está en plan jovenzuelo, corriendo como quiere, atravesando las defensas cual cuchillo caliente parte la mantequilla, pero nada de eso. Nanai. La defensa de los Packs se mostró fuerte y segura (¿Quién quiere ser fino pudiendo ser fuerte?), y le paró como no le habían parado nunca esta temporada. Toma ya. Se quedó en 54 yardas en 16 carreras, lo cual le da una media de 3,6 yardas por carrera. Y así iba el percal. Ambos equipos corrían, y cuando pasaban, los quarterbacks no alcanzaban a sus receptores. Y no es que estemos hablando de dos paquetorris. Aaron Rodgers lleva una media de 65% de pases completados, mientras que Mark Sanchez está algo más flojo, 55%. Pues en este partido se quedaron en unos míseros 44% y 41%, respectivamente.

Solo hay que ver los drives del primer cuarto:

· Ataque de los Packers: Carrera, carrera, pase incompleto; punt.

· Ataque de los Jets: Carrera, pase incompleto, pase incompleto; punt.

· Ataque de los Packers: Carrera, pase incompleto, pase incompleto; punt.

· Ataque de los Jets: Carrera, carrera, carrera; punt.

· Ataque de los Packers: Pase completo, carrera, carrera, pase incompleto; punt.

· Ataque de los Jets: Pase completo, pase incompleto, carrera, sack, carrera. 4th&out.

¡Yepa, qué se me escapa!

· Ataque de los Packers: Pase completo, pase incompleto, pase completo, pase incompleto, field goal.

· Ataque de los Jets: Carrera, pase completo, pase completo, penalización, carrera, pase incompleto, pase completo, carrera, carrera con fumble recuperado por los Packers.

Vamos, un partido duro de digerir. 8 drives, 5 punts, un field goal, un 4th&out y un fumble. Solo 5 first downs, 2 para Green Bay y 3 para New York.

¡Toma! ¡Soy el héroe del partido!

Con este panorama había dos parámetros que definirían el partido. Las defensas y las pérdidas, los turnovers. Y Rodgers está enchufándose poco a poco, cometiendo menos interceptaciones. En los últimos 4 partidos no ha cometido ninguna. Sanchez, en cambio, perdió dos balones, que unidos al fumble mencionado, fueron demoledores para los intereses de los Jets.

Y así continuaba el partido. Una sucesión de 3rd&out que llevaba a punts o field goals. En este apartado, Mason Crosby estuvo más acertado que Nick Folk. Bueno, más acertado porque metió más al tener más oportunidades. Ambos fallaron un FG. El de Crosby de 45 yardas, lo cual es más o menos perdonable, más con ese viento, pero el de Folk fue de 37.

Y así terminó el partido, lo dicho, 3 FG y pa’ casa, más contentos que las pipas, con una victoria contra todo pronostico importantísima. ¡Ganar a los Jets en su estadio no está a la altura de cualquiera! Di que, curiosamente, sus dos derrotas han sido en casa, pero vamos…

Siento la tardanza en esta review, pero como digo, siendo un partido tan duro de digerir cuesta ponerte a hablar de él. ¡Con la paliza a los Cowboys tardaré menos! ¡Jur jur jur!

24 Minnesota Vikings @ Green Bay Packers 28

Como los Packers no han jugado esta semana, es hora de ponernos al día con sus múltiples partidos. Admito las pedradas por la tardanza, pero hoygan, señores, ¡qué llevar un blog es duro!

¿fan?

Que no os engañe. Sus amigos la soportan porque está tó güenorra.

Lo mejor de todo es que, sin darme cuenta, es un momento ideal para analizar el Vikings @ Packers. Esta semana se juega la revancha, en Minnesota. A ver como van las cosas.

Antes y durante este partido, se habló muchísimo de la anterior visita de Brett Favre a la que había sido su casa durante tanto tiempo. Al fin y al cabo, con ese encuentro Brett se convirtió en el único jugador en ganar a todos los equipos de la NFL. También compararon algunas estadísticas sobre el estado de los dos quarterbacks respecto a la pasada temporada. La caída de Favre es más que evidente, pero Aaron Rodgers sigue por buen nivel, a pesar de que lleva ya más interceptaciones que el año pasado.

Aaron Rodgers y Brett Favre

¡Ale abuelo, al asilo!

Uno de los principales motivos por el que los Vikings se hicieron con la victoria fue su magnifico pass-rush. Jared Allen, defensive end, logró en dos partidos la monstruosa cifra de 7 de los 14 sacks que Rodgers sufrió. Con la línea ofensiva tan porosa que tenían los Packs, al pobre Aaron le dieron hasta en el carnet de identidad. Pero este año fue al contrario. La debilitada defensa de los Vikings no encontró la manera de llegar hasta Rodgers. Mientras que una y otra vez, Clay Matthews III atosigaba a Favre, forzándole a tirar incomodo. Favre solo sufrió un sack, que no fue obra de Matthews, pero como digo, la presión fue continua, y para mí, esa fue una de las claves del partido.

Pero no fue solo la presión sobre el QB lo que condicionó el partido. Las perdidas y las decisiones arbitrales fueron otra de los puntos más determinantes. Aaron Rodgers rompió su récord de 173 pases seguidos en la zona roja sin interceptación. Y la verdad es que más que interceptación, lo que fue es un pase como dios manda a Jared Allen. Pero es que con todas las de la ley. Error muy tonto el del quarterback de California. La segunda no fue tan notas, pero son errores que uno no se espera de un QB de calidad de Rodgers. Favre, por su parte, siguió con su particular racha, y lanzó 3 interceptaciones. Y la verdad es que todas estas perdidas parecen ser debidas a errores de coordinación con sus receptores. Cosas que todos sabemos donde se solucionan.

 

Aaron Rodgers

Casi casi así fue el pase a Allen

Con estas dos perdidas en la primera parte, los Packers se encontraban por debajo en el marcador, 17-14. Ningún equipo dominaba claramente, pero lo cierto es que había dos hombres de los Vikes que estaban haciendo mucho daño a los locales. El primero es Adrian Peterson. Ay, Adrian, Adrian. Como me enamoraste la pasada temporada, con fumbles y todo. Solo de imaginarme un running back de tu calidad en Green Bay mojo mis calzoncillos de Spiderman. Como avanza el jodido. Como arrastra a los defensas, incapaces de pararle. Una barbaridad, desde luego. 28 carreras para 131 yardas y un touchdown. Que mala bestia. Si Ryan Grant no tenía nada que hacer a tu lado, el pobre Brandon Jackson… Que ojo, el chaval está cumpliendo, pero pfffff. El segundo fue Percy Harvin. El wide receiver está camino de convertirse en el hombre multiusos. Ya sabemos que recibe como los ángeles y que sus retornos dan unas posiciones inmejorables a la ofensiva, si es que no terminan en TD, pero es que ahora también le están utilizando en jugadas de carrera. Situándole en un extremo, le mueven al backfield y desde ahí sorprende a la defensa. Como hizo con los pobres chicos de Wisconsin, anotándoles el primer TD.

Adrian Peterson

Solo con la mirada ya para a los rivales

La segunda mitad ya fue otro cantar. Aaron se puso las pilas y comando a sus chicos de manera impecable. El pase de 14 yardas a Greg Jennings abrió el camino que siguió Desmond Bishop, linebacker, anotando tras interceptar a Favre. Antes de eso, en el segundo cuarto, Rodgers había pasado a Andrew Quareless para anotar. Creo que el TE novato merece una mención especial. Con sus 1,93 metros de altura debería dar un paso al frente y convertirse en el sustituto del lesionado Jermichael Finley. Es un papelón, no hay duda, y de momento el joven newyorkino está combinando grandes actuaciones con otras más discretas, pero yo creo que puede dar la talla. Muchos piensan que el TD que anotó no debió subir al marcador, ya que al caer parecía que su espalda estaba fuera, pero nada, ahí sigue.

Volviendo al final del partido, los Vikings tuvieron la oportunidad de ganarlo en el último drive. Iban avanzando poco a poco, agotando el reloj, tratando de recortar esa distancia de 4 puntos. Un field goal no les valía, y eso lo sabía la defensa, que cuando tuvo que apretar los machos se portó como los hombres y fue capaz de parar los 4 intentos de Minnesota. Cierto es que las penalizaciones ayudaron, ya que en la ultima jugada, se encontraban con un 1st & 30 muy difícil de superar. A pesar de todo, he de reconocer que cuando vi a Peterson avanzar las 15 yardas me acojone un poquito.

Mencionaba que las decisiones arbitrales condicionaron el partido. La verdad es que hubo un par de cositas que favorecieron a los Packers, y como caballeros que somos, todo hay que admitirlo.

Brad Jones

Trampas para oso al estilo Packer

La primera fue un challenge que pidió Mike McCarthy tras un TD de Vishanthe Shiancoe. La recepción fue bastante espectacular, cogiendo el ovoide al vuelo. Desgraciadamente para los Vikes, los árbitros decidieron que el TE no tenía la posesión total del balón, y que al caer se había ayudado de el suelo. La furia de Childress en los banquillos era curiosa. Y es que me cuesta imaginar que un TE profesional no tuviera el balón controlado en esa jugada, la verdad.

Otra de las jugadas polémicas vino en la primera interceptación de Favre. Tratando de huir de la presión, lanzó a la virulé y su pase fue atrapado por la defensa de Green Bay. La cuestión es que Brad Jones, LB, había cometido una penalización, al agarrar a Favre por el tobillo, desde el suelo. Esta acción está penalizada, si no recuerdo mal, desde la grave lesión de Tom Brady al inicio de la temporada 2008. Por si fuera poco, el golpe dejó malherido el ya de por sí maltrecho tobillo de Brett. La jugada debía haber sido revocada.

Por último, estuvo la revisión y anulación del TD de Harvin que habría supuesto la victoria de los Vikings. Pero en este caso no se pueden quejar, ya que Harvin pisa claramente fuera al recibir. Eso sí, los huevillos de corbata los tenía, todo sea dicho de paso.

Con eso se terminó la “maldición” de que Rodgers no había ganado a su predecesor. Un poco bastante tontería, la verdad, pero cosas que se comentan. Los Packers salieron muy reforzados de este encuentro.


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